06066 | Un plato de frijoles

Tan insignificante como revelador para darnos cuenta de la magnitud que puede alcanzar la xenofobia en nuestro país

El video en el que se ve a una migrante hondureña diciendo que el plato de frijoles que le dieron de comer en un albergue de Tijuana estaba fatal y que era comida para cerdos generó todo tipo de reacciones, menos las correctas.

Pancartas, memes y canciones. No faltó el indignado que defendiera nuestros frijoles a capa y espada, sin saber que en algunas granjas del mundo acostumbran, efectivamente, alimentar a cerdos con frijoles para acelerar su engorda.

Desgraciadamente, la discusión se quedó en lo banal: sí, en un simple plato de frijoles, sin atrevernos siquiera a conocer más detalles sobre la señora que aparece en el video.

Su nombre es Miriam Celaya y decidió unirse a la Caravana Migrante para huir de la violencia de su país, pero también con el sueño de llegar a Estados Unidos para encontrar un tratamiento médico que ayude a su hija Brittany, de 11 años, a superar su condición de sordomuda. En su trayecto, Celaya y sus hijas han recorrido más de 4,300 kilómetros, superando lluvias, frío, calor, hambre y sed.

Algo similar ocurrió el fin de semana con la icónica fotografía tomada por el reportero gráfico Kim Kyung Hoon, de la agencia Reuters, en donde podemos ver a una mujer envuelta en una nube de gases lacrimógenos corriendo con sus hijos en la franja fronteriza.

Su nombre es María Meza, una hondureña de 39 años y que para algunos “merecía” el ataque lanzado por la patrulla fronteriza con gases lacrimógenos y balas de goma. Porque tal vez es más fácil defender las fronteras que a las personas y justificar el uso de la violencia contra mujeres y menores.

Trump anunció el envío de más de 5 mil militares para cuidar la frontera, pero, ¿no sería más efectivo enviar a 5 mil trabajadores que pudieran acelerar el proceso de asilo para los integrantes de la Caravana Migrante?

Tal vez eso no es importante, porque basta un simple video editado y descontextualizado para fomentar el racismo y la xenofobia en nuestro país, en parte disfrazado por el humor de los memes y los extraños caminos de internet, extraños caminos que, en este caso, terminaron por complicar aún más el peregrinar de estas mujeres.

Porque, para algunos, lo importante es un plato de frijoles, no las vidas y las historias que hay detrás de las miles de personas que con desesperación buscan simplemente sobrevivir.

“Desgraciadamente, la discusión se quedó en lo banal: sí, en un simple plato de frijoles”

 

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Obrero de las redes y el ciberespacio, Sopitas es un tipo afortunado.