Contracultura pop | Los que nunca han venido

Opinión

Cada vez hay más festivales internacionales —de todo tipo de música— en nuestra ciudad. En sus carteles, uno encuentra nombres de bandas o solistas que cada dos años se dan una vuelta por la CDMX, al mismo tiempo que se lamenta que otros artistas, porque no les interesa a ellos, a sus agentes, a sus representantes o a los promotores locales, nunca nos han visitado.

Revisaba el cartel de un festival que solo ficha a artistas extranjeros. Al repasar los nombres de los participantes, pensaba que algunos vienen a México con demasiada frecuencia y al mismo tiempo lamentaba que desperdiciaran la oportunidad de acercar al público nacional a grupos y solistas que jamás han pisado esta ciudad. Sí, soy, como muchos de ustedes, miembro ilustre del club llamado “¿Por qué los promotores nunca traen a tal o cual?”.

Los legendarios
Hay artistas legendarios, de carreras vastas, llenas de palmarés, que jamás se han presentado en nuestra ciudad o nuestro país. El primero que se me ocurre es el gran Neil Young. No debe cobrar barato. Esa es la primera razón para no contratar a un artista: las matemáticas, el factor costo-beneficio, cuánto cobra y cuánta gente pagaría por verlo. En los 80 y en los 90 (incluso grabando discos con los siempre amados Pearl Jam) tenía pocos entusiastas por acá. No sonaba en la FM chilanga, nadie lo pedía, pocos los conocían. Pero ahora sus devotos se han multiplicado notablemente y su música uno se la encuentra en todos lados. Es hora de que venga. Cueste lo que cueste, ya estamos listos. Lo malo es que este año anda de sabático. Un caso similar es Fleetwood Mac. Hay una generación entera que ha descubierto las maravillas de Stevie Nicks y compañía que comprarían muchos boletos. En la misma categoría pondría a otra leyenda, Tom Waits. Lástima que anda alejado de los escenarios y del estudio de grabación.

 

Los de rap
Los conciertos chonchos de rap que han llegado a la CDMX no han sido particularmente exitosos. Recuerdo el Palacio de los Deportes (marzo 17, 2004) medio lleno ante 50 Cent, cuando estuvo en la cúspide de su fama. Fue, además, un espectáculo bastante pobre. Cuatro años después vino Kanye West que, si bien en ese momento no era la súper estrella que es hoy, ya contaba con una carrera muy sólida, llena de hits. De nuevo, muchos boletos sin venderse y un show dos tres. En ese momento y este, el hip hop ha alcanzado niveles muy importantes: muchos de los grandes festivales los encabezan artistas como West, Jay-Z, Kendrick Lamar, The Weeknd y Drake, entre otros. Sin embargo, salvo Ceremonia, honrosa excepción, los grandes festivales de esta ciudad difícilmente le dan bola a este género. Su miedo, aunque comprensible porque apostarle al hip hop trajo pérdidas y los grandes nombres del momento cobran con la cuchara grande, es de otros tiempos. El hip hop ya está muy asimilado por las nuevas generaciones.

 

Los nuevos
Hay varios artistas nuevos que valen mucho la pena. Se me ocurren, de botepronto, un par: King Krule y Benjamin Clementine. Pero se me hace que alguno de los promotores se va a poner pilas para que su visita se concrete muy pronto. Son de lo mejor que hay hoy en día.

 

Los que nunca vinieron
Hay algunos que me sigue doliendo que nunca nos visitaran, a pesar de que hicieron giras ya que la CDMX se había consolidado como una de las plazas fuertes del mundo de los conciertos: Prince (no sé si alguien le hizo oferta) y Leonard Cohen, de los legendarios. De los de culto, Suicide. Un amigo que se dedica este negocio les mandó oferta cada año. Y siempre le respondían que para el siguiente. Hasta que ya no fue posible.

Todo esto acabó en un tuit: “Hubieran traído a Neil Young al Corona en lugar de los Foo Fighters…”. Ya se imaginarán la cantidad de mentadas que recibí. Resulta que aún hay mucha gente que se divierte viendo a Dave Grohl haciendo caras.