La venganza de Moreno Valle, por @dmorenochavez

No dudo que pocos se acuerden. ¿Cómo retener en la memoria la muerte de un niño, cuando apenas en un mes se han sucedido hechos violentos, revelaciones que aturden y nos hacen sentir peor que nunca? Tlatlaya e Iguala sepultan a Chalchihuapan.

Pero no está de más recordar.

El 9 de julio, chocaron manifestantes y policías estatales de Puebla. El saldo: un niño muerto.

Durante un mes, las autoridades se encargaron de sembrar la versión de que todo había sido culpa de los manifestantes, a los que incluso quisieron acusar de homicidio. Presumieron casi 100 peritajes para validar su versión.

Hasta que la Comisión Nacional de Derechos Humanos les corrigió la plana.

En su recomendación, culparon a los policías y dieron al traste con la versión del gobernador Rafael Moreno Valle.

Pasó un mes. Hasta que finalmente, este fin de semana fueron arrestados seis elementos de la policía estatal.

Apenas este martes, Carlos Puig publicó un gran texto sobre el tema, en el periódico Milenio: al jefe de estos policías sólo se le amonestó. Y al procurador que quiso validar la versión con peritajes que resultaron mal hechos (por decir lo menos), ni una llamada de atención. Obvio, el gobernador no resultó culpable de nada.

Lo que vale la pena agregar es que Moreno Valle no quiso quedarse ahí. Y organizó su venganza.

El mismo fin de semana, ordenó detener a los líderes comunitarios que encabezaron la marcha del 9 de julio.

Así lo narra el periodista poblano Ernesto Aroche: Llegaron. Rompieron puertas y vidrios. Tumbaron rejas. Encañonaron mujeres. Golpearon niños. Subieron a cinco hombres que arrancaron de sus casas a camionetas blancas sin logotipos.  Hombres vestidos de negro que portaban armas largas y cortas se los llevaron en medio de la noche… Todo, a las 4 de la mañana.

Por supuesto, a nadie le presentaron orden de cateo u orden de aprehensión.

Ahora hay cinco líderes comunitarios detenidos y acusados de motín, ataque a las vías de comunicación y hasta tentativa de homicidio y privación ilegal de la libertad (http://www.animalpolitico.com/2014/10/asi-ocurrieron-5-detenciones-ilega…).

Para que duela, habrá pensado Moreno Valle.

Dos pueden salir bajo fianza, si pagan 50 mil pesos. Tres se quedarán hasta el juicio.

La acción fue tan poco cuidada, que ni siquiera verificaron si los detenidos eran los presuntos culpables. De acuerdo a las familias de los inculpados, tres ni siquiera son los que dicen las autoridades que son. Es decir, arrestaron a las personas equivocadas.

Las “pruebas” que han aportado son fotos borrosas de las manifestaciones, en los que se ve gente con el rostro cubierto. Así las pruebas.

Y ya sabemos lo que es la ley en los estados. ¿Saldrán cuando el gobernador quiera? Ni un día antes.

Supongo que el gobernador Rafael Moreno Valle cree contar con la “complicidad” de lo ocurrido en Iguala. Debe pensar: ni quién se acuerde de Puebla en estos momentos.

Menos habrá, supone el mandatario poblano, quien recuerde a José Luis Alberto Tehuatlie Tamayo, el niño que falleció ese 9 de julio.

Ni modo, pero habrá que decirle que sí nos acordamos y que no goza de la impunidad de la que cree disfrutar.

Y tenemos que repetirlo: Hoy Puebla es tierra de impunidad y venganza.

(DANIEL MORENO CHÁVEZ / @dmorenochavez)