La corrupción norteña

La corrupción se volvió uno de los temas más importantes de la agenda política de Sonora y Nuevo León. Ambos estados norteños vivieron en 2015 procesos electorales en los que triunfaron de manera sorpresiva Claudia Pavlovich y Jaime Rodríguez, haciendo hincapié en que investigarían y llevarían a juicio a sus respectivos antecesores, Guillermo Padrés y Rodrigo Medina.

En el arranque de sus administraciones, ambos –dueños de estilos muy distintos-, generaron un discurso específico sobre el tema e inventaron instancias oficiales con el fin de combatir el lastre. Si en Sonora se creó una Fiscalía Especializada para la Investigación de Hechos de Corrupción a cargo de Odracir Espinoza, en Nuevo León se conformó una Subprocuraduría Especializada en Combate a la Corrupción encabezada por Ernesto Canales.

De esta forma, tanto Pavlovich como Rodríguez conducen procesos que están siendo vistos y comparados no sólo desde el punto de vista ciudadano, sino también político. Recién fue creada una Comisión Especial de la Conferencia Nacional de Gobernadores que precisamente tiene como fin discutir la transparencia en las acciones estatales de gobierno. Compitieron por la presidencia de esta comisión los mandatarios de Sonora y Nuevo León, y ganó Pavlovich, quien presidió la primera reunión oficial celebrada en Hermosillo el jueves de la semana pasada, en la cual Rodríguez participó en calidad de vicepresidente.

LEE LA COLUMNA ANTERIOR DE DIEGO E. OSORNO: TODO EL RANCHO SE ASUSTÓ

Hasta el momento, la Fiscalía de Sonora ha presentado cargos en contra de tres exfuncionarios estatales y uno de ellos se encuentra en prisión. También ha realizado cateos en propiedades del exmandatario, a quien ha citado ya ante el Ministerio Público. Mientras tanto, en Nuevo León, no ha trascendido a la opinión pública ninguna acción judicial específica de la Subprocuraduría Anticorrupción en contra de algún servidor público de la anterior administración estatal, pero se anuncian más de 100 investigaciones en marcha.

En una larga entrevista, pregunté al gobernador de Nuevo León su opinión sobre la lucha anticorrupción sonorense y esto fue lo que opinó: “Pero aquí lo están haciendo mediático y la corrupción no se vence con los medios. No es así. Es contundente, eso es una parte de la contundencia. No me quiero comparar, lo están haciendo y eso es bueno, estoy viendo que lo están haciendo y eso es agradable; pero tiene que ser más contundente. Pero con todo lo que se habló, con todo lo que se dijo, yo veo que son elementos muy buenos. Al final del día quizás sea más contundente, esa es una estrategia que hace el fiscal aquí y yo respeto, aprecio y evidentemente deseo que todo salga bien y que eso ayude a acabar con la corrupción en el país”.

Interesante (y sano) es que la lucha anticorrupción se vuelva un tema clave y de competencia en la agenda de dos importantes estados del norte del país. La cuenta regresiva ya inició para saber a ciencia cierta qué tanta demagogia y que tanta seriedad hay detrás de cada una de estas iniciativas. Mientras tanto, la impunidad sigue galopando en Sonora y Nuevo León.

Compartir
Artículo anteriorEl gran escape
Artículo siguienteNiños que matan
Testigo y narrador de conflictos del primer cuarto del siglo XXI en México y otros países. Su más reciente libro es Slim (Debate, 2015). Participó en la Comisión de la Verdad de Oaxaca que investigó y consignó a funcionarios por ejecuciones extrajudiciales y actos de tortura. Cofundador de agenciabengala.com.