Visita México, es un bello lugar

No es fácil describir en pocas palabras a la periodista chilena Mónica González.

Puedo decir que es autora de uno de los libros clave para entender el golpe militar de aquel país (La Conjura. Los mil y un días del golpe) o que ha sido una de las periodistas más importantes de América Latina, maestra de varias generaciones, directora de uno de los principales medios digitales (CIPERChile.cl)…

Pero también podría contar que estuvo presa en la dictadura y que, desde su trinchera, enfrentó a Augusto Pinochet, el dictador chileno, cuando eso costaba la vida.

O podría limitarme simplemente a decir que es una buena persona, generosa y solidaria, y que eso no es poca cosa.

Les cuento de Mónica porque hace apenas unas semanas decidió pasar sus vacaciones en México. Vino con su nieta a San Cristóbal de las Casas, Chiapas, un lugar bello y pacífico, como lo imaginamos todos. Era su primer viaje a esa ciudad.

Pero lejos de vivir sus vacaciones ideales, Mónica sólo vino para vivir una de sus peores pesadillas.

La primera noche en su hotel, la despertó una llamada desde la recepción. El hotel, y ellas, estaba “tomado por los Zetas”, le dijeron por teléfono.

Los dos días siguientes estuvo secuestrada.

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Amenazada, la sacaron del hotel para llevarla a otro, desde el que llamaron a sus familiares e incluso a un colega mexicano para pedirles dinero por su rescate.

Obtenido el dinero, pudieron salir del hotel.

Así se enteró, como ella cuenta, que el secuestro es la “nueva industria en Chiapas” y que su caso es uno de los seis que ocurren cada día en ese lugar.

Como le escribí a Mónica, me duele lo que vivió. Por ella y su nieta, por supuesto. Ella, que fue secuestrada por una de las dictaduras más sanguinarias que ha vivido América Latina, vino a México a repetir su experiencia.

Pero también me duele por el país. Porque sabemos que lo que ella vivió es nuestra vida cotidiana, que su caso quedará impune, que no habrá autoridad que rinda cuentas y que apenas nos queda conformarnos con el “por lo menos no les pasó nada más”.

Sólo pude escribirle que qué bueno lo haya denunciado, porque lo único que no podemos permitir es el silencio. Que hay que denunciar, gritar para que no se olvide, para exigir que acabe.

Que hay que subrayar que este gobierno ha fracasado en su estrategia contra la delincuencia, no ha sido capaz de disminuir los índices, no ha podido frenar las violaciones a derechos humanos… Y que urge redefinir qué se hará para acabar con esto.

Querida Mónica, espero que haya un futuro mejor para México y que pronto puedas disfrutar de nuestras bellezas.