Tres buenas noticias

A veces parece que México es un país enfermo, incapaz de hacerle frente a sus males. Y es entonces cuando aparecen anticuerpos que dan luz sobre una posible recuperación. Estas semanas hemos tenido varios ejemplos.

El primer caso tiene que ver con la creación de Mexicanos Contra la Impunidad y la Corrupción, una instancia que dirige María Amparo Casar y que cuenta con periodistas como Salvador Camarena y Daniel Lizárraga, quienes en el pasado han mostrado trabajos tan importantes como la existencia de la Casa Blanca del presidente Peña Nieto.

Se trata de una iniciativa – que ya pueden seguir como @MXvsCORRUPCION- que entre otras cosas publicará investigaciones sobre este problema y sus costos para el país. Es importante porque articula a personas  como Claudio X. González y porque coloca en el centro del debate el saqueo que hoy enfrenta México.

También hay que reconocer y compartir el gran trabajo de Arturo Ángel y Víctor Hugo Arteaga, publicado por Animal Político, que muestra cómo el gobierno de Javier Duarte desvió millonarios recursos vía empresas fantasma. Se trata de uno de los mejores trabajos que acreditan el modus operandi con el que muchos otros gobernantes exprimen al erario mediante empresas creadas expresamente para simular competencia mientras se roban el dinero.

LEE LA COLUMNA ANTERIOR DE MARIO CAMPOS: EL TIGRE Y EL VEGETARIANO

Y, finalmente, es necesario dar su justo valor a voces como la de Carlos Puig, quien esta misma semana en Milenio se atrevió a ir contra el discurso populista que culpa a los jueces de la liberación de presuntos culpables. Porque como bien señalan Puig y otros analistas, hay que aprender a enfocar el reclamo: la bronca no es de los que liberan a detenidos porque  les violaron sus derechos, el problema son los que los violaron porque con sus torturas y desaseos abren la puerta a la impunidad. Es a ellos a los que hay que condenar por violar la ley y por poner en riesgo el castigo a los auténticos culpables.

Los casos mencionados son ejemplos de cómo la sociedad mexicana, incluyendo a sus periodistas, todavía tiene recursos para hacer frente al desastre y al desánimo. Porque estos trabajos nacen de decir no a la resignación y no ceder a una realidad que a veces parece inamovible. Bien por su trabajo, bien por los anticuerpos que están puestos para seguir dando batallas.

@MarioCampos