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Mexicanos, preparados ante un sismo

El sismo del 19 de septiembre de 1985, que alcanzó una magnitud de 8.1 grados Richter, generó 3 mil 692 muertes en cifras oficiales; sin embargo, otras más nunca pudieron contabilizarse.

SONIA PEÑA | MÁS POR MÁS

19 de Septiembre 2012
(FOTO ESPECIAL)
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Cubierto por los escombros de un edificio derrumbado en la colonia Roma, Israel de 19 años se debatía entre la vida y la muerte; sus gritos, convertidos en alaridos, habían dañado su garganta; en su pierna inmóvil se recargaba el peso de una pared, y conforme avanzan las horas, su esperanza de rescate se desvanecían.

Isaac Oxenhaut, entonces voluntario en la Cruz Roja Mexicana, recuerda que aquel 19 de septiembre hubo una gran movilización, nunca antes vista, para salvar a Israel, aunque “no teníamos herramientas, nuestras manos eran el arma más poderosa para rescatar sobrevivientes”.

Sin guantes, aquellas manos magulladas con rasguños y machucones, retiraban escombros, muros, toneladas de concreto, cristales, muebles y objetos destrozados.

18 horas después del sismo, pudieron dar con Israel, milagrosamente solo tenía una pierna fracturada.

“Y su euforia fue tanta que cuando lo sacamos, escapó veloz gritando de felicidad “que Dios se los pague”, sin darnos tiempo de trasladarlo al hospital. Nunca más lo volví a ver”, recuerda Isaac Oxenhaut.

Tras el siniestro, la población mexicana se encuentra más preparada, asevera Isaac, hoy comisario nacional de Socorros de la Cruz Roja Mexicana.

“Cuando antes tuvimos que improvisar, hoy la institución prepara a sus voluntarios en el rescate de estructuras colapsadas, y el Gobierno del Distrito Federal ha hecho un gran esfuerzo en materia de protección civil”, dijo. 

Sus viviendas, una bomba de riesgo

A 27 años del fatídico día, aún prevalecen en pie edificios que sufrieron daños, sin embargo, pese al riesgo latente de colapso, cientos de personas habitan los inmuebles ya que aseguran, no tienen otra opción.