Buscando a Dory: una de las grandes secuelas de Pixar

Cuando en 2003 se estrenó Buscando a Nemo, Andrew Stanton —su director— aún no era consciente del potencial de Dory, uno de sus personajes secundarios. Ocho años después, Stanton pensó en la historia detrás de la pececita con un trastorno de pérdida de memoria a corto plazo y, en 2012, la propuesta ya estaba en marcha.

La trama sucede unos meses después del momento en que acaba la primera cinta: Dory empieza a recordar su infancia y emprende un viaje para conocer a sus padres.

Como muchas de las cintas de animación de Walt Disney y Pixar —sin dejar de lado la risa, la aventura y la diversión—, Buscando a Dory trata problemas muy humanos. Stanton, por ejemplo, ha declarado que, a pesar de la encantadora torpeza de la pececita, se trata de “un personaje trágico”.

Entre el 3D y la realidad

Más de una década de distancia, en la que el mundo de la animación ha avanzado de forma impresionante, separa a Buscando a Nemo de su secuela. Darle vida al pulpo Hank, uno de los personajes nuevos que se han incluido en la película, representó una hazaña para el equipo de directores técnicos debido a la cantidad de ventosas en sus tentáculos (350) y una apariencia camaleónica.

Algunos de los personajes que aparecen en esta cinta, ya pudieron ser vistos en los avances: Destiny, un tiburón ballena; Bailey, una beluga; Fluke y Rudder, un par de leones marinos y, por supuesto, los papás de Dory.

Al parecer, Buscando a Dory será una de las grandes cintas de animación de este año.