La CDMX en el tiempo: El caballito de Tolsá

La escultura del Rey Carlos IV mejor conocida como el caballito lleva más de 200 años en la CDMX y en más de tres ocasiones ha sido movida de lugar

La historia del Caballito inicia con la proclamación de Carlos IV como Rey de España y es que en la Nueva España se pensó que tal acontecimiento debería ser celebrado con una estatua.

ESTO TE PUEDE INTERESAR: LA CDMX EN EL TIEMPO: INUNDACIONES

Por falta de recursos no se podía iniciar la construcción y en su lugar colocaron un tallado de madera en la Plaza Mayor, pero como era de esperarse nunca iniciaron las construcciones y la madera fue desgastándose, quedando en ruinas.

En 1794 retoman el proyecto y le encargan a Manuel Tolsá la creación de la escultura. En 1802 el molde quedó hecho y fue llenado con bronce fundido. Esta escultura fue considerada la más grande y de una sola pieza en la Ciudad de México.

Su primera ubicación fue en el corazón de la ciudad (precisamente en la estructura recién encontrada en el Zócalo), se dice que para la inauguración se armó un festejo que duro tres días.

Tras el movimiento de Independencia se movió al patio central del claustro de la Pontificia y Nacional Universidad de México, uno de los motivos fue que hubo un intento de fundirla, incluso Guadalupe Victoria pensó en fundirla y hacer monedas.

En la Universidad duró casi treinta años y para 1852 fue trasladada a Plaza de la Reforma lo que hoy conocemos como la Glorieta del Caballito. A sus alrededores se comenzaron a construir grandes residencias de la aristocracia porfiriana que con el tiempo fueron destruidas para erigir los grandes edificios que hoy conocemos.

Durante 127 años estuvo en Reforma, hasta que el 27 de mayo de 1979 fue trasladado a la calle de Tacuba, en el Centro. Su traslado fue una fiesta nacional que duró alrededor de dos horas en el que la gente acompañó el traslado. Entre música y cantos llegó a su nueva residencia, donde primero fue colocada de manera provisional en un pequeño pedestal para que se le diera mantenimiento.

En 2013 la escultura sufrió un irreversible daño que fue denunciado por los ciudadanos vía Twitter. Tras la denuncia, el INAH confirmó los daños. Se dijo que sería restaurada, dejándola en óptimas condiciones. Ese proceso de restauración duró 3 años con nueve meses.

Hace poco se volvió a ver la estatua de Carlos IV resguardando las puertas del Museo Nacional de Arte. Esperemos se quede muchos años más.

 

(Fotos: Cuarto Oscuro/Facebook: La Ciudad de México en el tiempo/Colección Villasana-Torres)