Cuando de cemitas se trata, los chilangos declaramos derrota ante el sazón poblano, pero la buena noticia es que no debes salir de la ciudad para encontrarlo, pues lo encuentras en Cemitas Victoria.

Cemitas en la Ciudad de México hay muchas, ya sea que las prefieras en el puesto de la esquina o en el restaurante de moda; pero para encontrar la verdadera receta poblana, entonces sí está cañón. Enrique Zermeño lo comprobó en una de sus visitas a la ciudad, cuando, después de mucho buscar, se quedó con el antojo de esta delicia originaria del mismo estado que él.

Así, Enrique decidió darle uso a su formación gastronómica y a sus conocimientos garnacheros para ofrecernos una propuesta sólida de este manjar en Cemitas Victoria, pues en sus propias palabras: “No es que sean malas, pero no son poblanas”. Para él, la versión chilanga de esta receta es el equivalente al taco estadounidense, de tan solo verlo, uno ya empieza a gritar por dentro.

La respuesta fue inmediata: tanto vecinos, como oficinistas de la zona quedaron enamorados de este lugar, ubicado dentro del Mercado Lázaro Cárdenas y ahora, a un año de su inauguración, es todo un referente entre las garnachas de la ciudad, tanto por su típico sabor, como por sus generosas porciones que satisfacen al apetito más feroz a precios accesibles: desde $50, hasta $95 y sí, valen cada peso.

Para conseguir el toque tradicional de esta garnacha, Zermeño se fue a lo seguro y decidió traer el pan directamente de Puebla todos los días para garantizar la frescura, al igual que la textura. Este ingrediente podría parecer de poca importancia, pero la base es clave, pues, desde sus orígenes en tiempos coloniales, este bizcocho ha garantiza su consistencia con harina de Atlixco, el entonces “granero de México”. Claro que los chilangos nos adaptamos a nuestros recursos, pero nunca pudimos replicar lo crocante de la cemita.

Pero el secreto no se queda ahí: para ofrecer un auténtico sazón casero, Enrique también prefiere traer los chiles anisados y el queso directamente de puebla, además de que no chiquitea en la cantidad de quesillo y pápalo. Como éste último no es del gusto de todos, también creó su propio aceite de esta hierba con toques de ajo confitado, garantizando la frescura de la receta.

Ya depende de tu propio antojo escoger el relleno, porque acá vas a encontrar desde la clásica poblana de doble jamón, milanesa de res, doble quesillo, aguacate y cebolla; hasta la especialidad de la casa, hecha con carne de cerdo, chipotle anisado, papas fritas y cenizas de tortilla, jitomate y cebolla.

Aunque para degustar de una cemita cualquier horario es bueno, te recomendamos no llegar muy tarde, porque suelen acabarse temprano, en especial los fines de semana. Si no alcanzas una, no dudes en volver y ya que estás dentro aprovecha para pedir una chalupa, hechas también con la receta poblana.

Dónde: Adolfo Prieto #232-227, colonia del Valle Norte.

Cuándo: De lunes a sábado, en horario de 10:00 a 18:00 horas y los domingos, de 10:00 a 17:00 horas

 

(Fotos: Cortesía)

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Periodista en formación y narradora de historias cotidianas por vocación. Twitter: @dsaavi