Ciudad de necios | La maldición de la primera vez

Cuando lo inédito se vuelve regla, la sociedad de necios comienza a descomponerse

En esta ciudad no hay lugar para la frase “ya nada puede ser peor”, porque todo empeora. Las autoridades aceptan a regañadientes que hay violencia en la CDMX, pero hay chilangos enfurecidos que dicen que además hay cárteles de la droga operando tranquilamente; los que administran nuestra riqueza dicen que “no hay narco, que no hay crimen organizado, que no hay feminicidios”, pero esa burbuja revienta con la llegada de los narcobloqueos a la ciudad. Lo inédito hizo pedazos la narrativa de paz chilanga.

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Tláhuac vio morir a El Ojos, presunto líder de un cártel que distribuía mariguana, cocaína, solventes y más. Fue abatido por cientos de efectivos de la Marina y la Policía Federal y luego la zona fue resguardada por la policía chilanga. ¿No hay crimen organizado, pero viene la Marina y la Federal a abatir con armas de grueso calibre a un narco y a sus secuaces? Algo no cuadra entre lo que se ve y lo que las autoridades quieren que veamos. Los marinos y los federales combaten a los cár-te-les, ¿no? ¿O vino la Marina porque aquí no hay narco, sino nomás inundaciones?

Creer que con la muerte del líder de un cártel termina la violencia y el narco es como creer en los Reyes Magos. La cosa se puede poner peor porque Tláhuac se despidió de un benefactor, ese que convenientemente ayudaba a vecinos con dinero mal habido y de quienes recibía disimulo y hasta protección para sus operaciones. Los narcos son exitosos en eso de llegar a donde los políticos no saben llegar: el corazón y el afecto. Solo cuando hay elecciones los políticos se aparecen para regalar tinacos, playeritas, mochilas y despensas. Los narcos proveen diario y diario se acuerdan de ellos, para “bien” y para mal.

En esas estábamos. Es más, la Ciudad de México y su clase política se ahogaban en discusiones estériles sobre si lo que encabezaba El Ojos era un “cártel” o no, ¿es delincuencia organizada o no? Una discusión tan ridícula como la de cuál será nuestro gentilicio, guardando proporciones morales.

Y la cosa empeoró: el domingo hubo una balacera en un tianguis. Sí, porque en esta ciudad en los tianguis ya no solo comes carnitas, sino que también te hacen carnitas.

Los domingos son para que los traficalinos vayan al tianguis y coman barbacoa, tacos de bistec con chorizo, cocteles de camarón, vuelvealavidas, chamoyadas, chicharrones preparados, quesadillas, tlacoyos… y la lista es interminable. Es la fiesta de la gastritis y las agruras que los tianguistalinos o mexicas celebran diario.

Al tianguis uno va a comprar lo de la semana, hay hasta un video en el que jovencitas lloran por ir al tianguis a “pensar cosas”:

Los chilangos buscan su gentilicio y lo encuentran en el tianguis, donde encuentras a la vecina que te caga pero a la que saludas a huevo. Hipocritalinos. Tlacoyenses. Guillermo Sheridan propone AMLOsajones, “es perfecto”, dice.

El tianguis es un oasis para las mamás, lo disfrutan tanto. Las ves felices cargando ellas solas las bolsas y arrastrando el carrito de dos ruedas para el mandado. Pero lo que no te esperas es que un coche pierda el control y arrolle a los que están almorzando en el tianguis como sucedió en abril pasado: https://noticieros.televisa.com/ultimas-noticias/cdmx/2017-04-21/auto-se-impacta-puestos-tianguis-cdmx/. Un imprudente arrolló un puesto de flautas, quesadillas y de “EXQUISITA BARBACOA ESTILO HIDALGO”; un capitalino murió.

Todo puede ser peor. Como decía, hubo una balacera en el tianguis de la Juan Escutia, en Iztapalapa. Dos marchantes murieron porque presuntamente no quisieron pagar la maldita extorsión que capitaliza con dinero fresco a los del cártel-no-cártel. En la balacera, 11 personas resultaron heridas y tal vez hubo más, pero a esos no los contamos porque salieron corriendo con sus heridas y sin su mandado. Dos niños fueron heridos y atendidos por servicios de emergencia.

¿Neta somos tan inútiles que no podemos garantizar la felicidad a los niños, ni siquiera en un tianguis? Frustramos su felicidad. Frustalinos puede ser nuestro gentilicio.

En la CDMX hay cárteles-no-cárteles que extorsionan, secuestran, asesinan, amenazan, narcobloquean, distribuyen, producen… Somos plagialinos, secuestralinos o extorsionalenses… aunque no lo queramos ver.

Me gustaría ver que ya nada es peor y que lo inédito llegó para estar mejor. Pero soy un ingenuo.

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Con 15 años de kilometraje en medios, cree que el rigor de la ironía y la seriedad de la risa pueden hacer un periodismo original.