La CDMX en el tiempo: colonia Tabacalera

Ubicada en la delegación Cuauhtémoc, la colonia Tabacalera narra la historia no sólo de su creación sino de la propia CDMX.

La historia de la colonia Tabacalera se remite a la Nueva España. Se sabe que Pedro Alvarado se lanzó al canal que pasaba por la colonia para salvarse de la lucha que enfrentaban con los indígenas en la Noche Triste. Luego, el emperador Agustín de Iturbide pensó en construir un ‘barrio imperial’ en donde habría palacios gubernamentales, bibliotecas, parques y teatros. En realidad, eso pasó, pero añísimos después.

También se pensó en hacer un penal, aunque sólo se construyeron sus cimientos ya que, por problemas políticos y económicos —cosa rara en México— no se pudo llevar a cabo. Luego se pensó en construir una Exposición Internacional Mexicana que abarcaría toda la colonia pero tampoco se realizó. A finales de siglo XVIII se inició la construcción de uno de los edificios más emblemáticos de la colonia y al que se le debió el nombre.

La Marquesa de Selva Nevada, María Josefa de Pinillos regaló a su hijo el Conde de Buenavista esta edificación neoclásica. Tras la muerte del conde, el edificio estuvo a mano de varios dueños hasta que en 1898 se convirtió en la sede de la Tabacalera Mexicana Basagoiti Zaldo y Compañía.

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Esta empresa pensó en construir un inmueble en el que sus empleados pudieran vivir, al lugar se le llamaría La Tabacalera y, aunque tampoco vió la luz, sí le dio el nombre a la colonia. Desde 1968 el inmueble resguarda al Museo de San Carlos que cuenta con una gran colección de arte europeo de los siglos XIV al XIX.

En 1898 se inauguró La Plaza de la República en el que se pensó construir un nuevo Palacio Legislativo. La primera piedra de esta construcción fue puesta por Porfirio Díaz el 23 de septiembre de 1910. Después, con la Revolución Mexicana, el proyecto se frenó y tras varios intentos de reiniciar la construcción, en 1933 Carlos Obregón Santacilia sugirió al ingeniero Alberto J. Pani rescatar los cimientos de la construcción. Pani pensó en rendir homenaje a la recién acabada revolución y así construir el Monumento a la Revolución que hoy resguardan los restos de personajes como Pancho Villa y Francisco I. Madero.

Entre los años 30 y 50 era muy común ver en las cafeterías de la colonia a Juan Rulfo, Ricardo Bell, Nellie Campobello y Pablo Neruda. También se sabe que el Che Guevara vivió en la calle de José de Emparán en donde conoció a Fidel Castro. La avenida Paseo de la Reforma tuvo por muchos años la estatua de Carlos IV —mejor conocida como El caballito— que fue después trasladada a la Plaza Manuel Tolsá y, en su lugar, colocaron la pieza Cabeza de Caballo del escultor Enrique Carbajal.

Otro de los edificios emblemáticos de la colonia Tabacalera es, sin duda, El Moro o mejor conocido como el edificio de la Lotería. Este edificio es considerado uno de los primeros rascacielos que hubo en la CDMX. La construcción forma parte de la arquitectura Art Deco que distingue a la colonia.

Hasta hace unos pocos meses el Frontón México volvió a abrir sus puertas. Fue Emilio Portes Gil quien lo inauguró en 1929 y se dice que el  frontis del frontón fue hecho con mármol sobrante del Palacio de Bellas Artes. Este edificio recibía a la gran elite chilanga e incluso fue sede de los Juegos Olímpicos de 1968.

Tras el terremoto de 1985, la Tabacalera fue una de las colonias más afectadas, una gran parte quedó en escombros, por lo que, con el tiempo, fue olvidada y se convirtió en una de las colonias más peligrosas. Afortunadamente, el tiempo le ha hecho justicia y se ha ido renovando.

La Tabacalera es una de las colonias que más pueden describir, de principio a fin, la historia de nuestro país a través de sus monumentos, edificios y habitantes que con el paso del tiempo han sabido construir una colonia moderna sin perder los cimientos de su historia.

 

(Fotos: Facebook México de Ayer/David Guerrero)