¡Échate un delicioso y nutritivo taco de bichos!

Ya se nos indicó su alto contenido en proteínas, su potencial como alimento del apocalipsis, además de su deliciosor y nulos riesgos para la salud. Y aun así hay gente que dice “ay, guáaaacala” ante la idea comer insectos.

Que estos animalitos sean vistos como algo “asqueroso” es una absurda construcción cultural que nos priva de sabores fascinantes. Para colmo, hoy los bichos son vistos como algo exótico… ¡cuando son de aquí mero! Y los grupos originarios del Valle de México y alrededores les entraban con gusto.

Afortunadamente, los chapulines ya brincaron al mainstream y aparecen en el menú de varios restaurantes, pero otros bichos son menos fáciles de encontrar. Uno de ellos es el chinicuil, o gusano de maguey, que se fríe en mantequilla y tiene un gran sabor. En el restaurante San Francisco (San Ildefonso 40) hay unos rebuenos que puedes maridar con pulque.

Al ahuautle le dicen “caviar mexicano”, cuando más bien al caviar deberían apodarlo “el ahuautle de los snobs”. Son huevos de mosquito axayácatl (que no, no es el mismo que te molesta en las noches, sino una especie de la zona lacustre defeña) que se preparan en forma de tortitas de huevo bañadas en salsa o caldillo. Es un platillo típico del sureste de la CDMX que ahora está en peligro de extinción, pero que puedes probar en el restaurante Ayluardo’s (Aldama 72). Sirve que te das una vuelta por el centrito de Iztapalapa que, en contra de lo que los delegacioncuauhtemoccentristas piensan, está hermoso.

Para degustar una mayor variedad de bichos, La Cocina de San Juan (Ernesto Pugibet 21) es la mejor opción. En este lugar, sin falla, vas a encontrar al cocopache, una chinche que, si fuera un poquito más barata, podría convertirse en tu botana favorita. Un bicho para paladares más expertos es la hormiga chicatana, que algunos chefs utilizan para diversos moles y salsas. Así solitas son cronchideliciosas y acá puedes conocerlas de cuerpo completo. Por último, y con un sabor menos fácil, están los jumiles, que tradicionalmente se comen vivos, pero aquí te los sirven ya bien muertos y asaditos.

También están los alacranes y las arañas, pero neta son más para la foto apantalladora del Facebook que por el sabor. Con los demás, di no a los remilgos y échate un taco de bichos.

Foto: Shutterstock

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Estudió Comunicación en la UNAM, pero en realidad aprendió a escribir en los chat rooms noventeros y luego en los blogs. Es tan fan de la Ciudad de México que tiene el mapa del Metro tatuado en el brazo.