Conocido como el abogado del diablo, Bernabé Jurado fue uno de los abogados más corruptos de la CDMX o, por lo menos, del que más se ha hablado.

Bernabé Jurado nació en 1909 en la Hacienda de Canutillo Durango. Se dice que muchos de sus familiares trabajaron en el gobierno de Porfirio Díaz antes de que estallara la Revolución. Al término de la Revolución, Bernabé Jurado -junto con su familia- llegó a la Ciudad de México; tras varios años de estar en la capital quiso entrar a la milicia pero su familia no se lo permitió.

Un hecho en su vida marcó su decisión de estudiar Derecho, su padre, quien había fallecido durante la Revolución, tuvo muchos hijos y -bueno- más de una esposa. Sus tías se aprovecharon de eso y quisieron reclamar la herencia de Miguel Jurado, demostrando que en realidad Bernabé Jurado y sus hermanos no eran hijos legítimos. No había forma de demostrar el parentesco y al no tener cómo hacerlo, era seguro que perderían el juicio. Un abogado le dijo que para adquirir la herencia, de forma legítima, su madre necesitaba el acta de matrimonio y él, junto con sus dos hermanas, el acta de nacimiento. Sólo de esa forma podía excluir de la herencia a sus tías.

Uno de los abogados que llevó el caso le dijo que “papelito habla” y necesitaba comprobarlo, así que Bernabe se fue a la Plaza de Santo Domingo dónde tramito de manera ilegar el acta de matrimonio y de nacimiento suya y el de sus hermanos. Con esto logró salvar la herencia de su familia, además de decidir que lo que quería ser era abogado.

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No fue el mejor estudiante, de hecho, su ingreso a la Escuela de Derecho fue una oleada de fiestas y nada de estudios, motivo por el cual fue expulsado. Lo que lo llevó a ingresar a la Nacional Jurisprudencia, perteneciente a la Universidad de México. Ahí tuvo a sus mejores maestros que desde sus estudios lo involucraron en situaciones fraudulentas.

A los 30 años ya era un abogado querido por la sociedad mexicana, tanto de la clase alta como la baja, se rodeaba de la gente más importante de la época y era muy famoso por alterar las pruebas en los juicios, se dice que tanto era su manejo de las pruebas que llegó a comerse evidencias que incriminaban a sus clientes, a los que defendía a cambio de una enorme cantidad de dinero. Sus juicios los ganaba comprando a los jueces y peritos, lo que lo llevó a tener casos muy importantes que le dieron un prestigio muy singular, ya que manejaba muy bien a los medios.

Uno de los casos más sonados que tuvo fue el del escritor William S. Burroughs, a quién logró sacar de Lecumberri en tan sólo 13 días, luego de que lo declararan culpable de asesinar a su esposa. Con este caso obtuvo su popularidad. En este caso pudo cambiar los testimonios, los peritajes y el arma homicida, los peritos tuvieron que dictaminar que Burroughs había cometido un crimen imprudencial y salió bajo fianza. Fue así como Burroughs comenzó su vida como escritor y Bernabe Jurado como el abogado del diablo.

 

(Fotos: cortesía/colección:  Villasana-Torres)

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Chilanga, locutora de radio. Suele caminar por las calles de la ciudad documentando los stickers y murales de StreetArt que colorean la CDMX