Leyendas chilangas: el árbol de los colgados

Una famosa leyenda de Tlalpan tiene como protagonista este árbol.

Se dice que durante las noches se escucha el lamento de mujeres, quienes le lloran a los que murieron en este árbol.

Algunos árboles de la Ciudad de México guardan relatos que han sido compartidos de generación en generación, en especial cuando tuvieron tanta relevancia en la historia del país. Tal es el caso del llamado árbol de los colgados, ubicado en el centro de Tlalpan.

Esta leyenda tuvo su origen cerca de 1863, cuando Maximiliano de Habsburgo era emperador de México. Durante su gestión se registraron en Tlalpan muchísimos crímenes que cada vez parecían ser más frecuentes.

Ante tal panorama, el entonces prefecto de la demarcación, Tomas O’Horan, decidió darles un escarmiento a los criminales y ordenó que todos los bandidos atrapados fueran colgados de los árboles ubicados en lo que hoy es el centro de Tlalpan.

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Sin embargo, no sólo delincuentes fueron sentenciados a perecer en los árboles. Cerca de 1865 se organizó una conspiración para quitar del poder al archiduque Maximiliano y liberar al país de las fuerzas extranjeras. Pero esta tuvo un giro inesperado cuando algunos conspiradores fueron descubiertos y sentenciados a muerte.

Después de ser detenidos, las fuerzas imperdiales los fusilaron y colgaron sus cuerpos en el que hoy se conoce como el árbol de los colgados, a manera de escarmiento para todo aquél que osara revelarse contra el imperio. No obstante, la acción no hizo más que enardecer el enojo del pueblo y reforzar las acciones para lograr la libertad que tanto se anhelaba.

Actualmente el árbol todavía continua en pie, algunos afirman que durante las noches se escuchan los sollozos de las mujeres que se lamentan por las personas que perdieron la vida en el lugar. Aunque el árbol ya no es tan frondoso como antes, tiene a sus pies una placa que da fe de los hechos y cita: “Nombres de los compatrioras que fueron ahorcados en este árbol: Coroneles Dr Felipe Muños y Vicente Martínez, Mayor Manuel Mutio, Capitan Lorezno Rivera, Teniente José Mutio”.

(Fotos: Wikipedia y Flickr)

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Egresada de FES Aragón (UNAM) me encuentro en constante cambio y aprendizaje. Curiosa de todo lo que acontece a mi alrededor y fiel a la idea que todos tenemos una historia que contar.