Los pasos de Gabriel García Márquez en la CDMX

La Ciudad de México fue para Gabriel García Márquez “otra patria distinta”, su segundo hogar en donde encontró una fuente de inspiración

Gabriel García Márquez nació en Aracataca, Colombía, en 1927, en su infancia sus abuelos le contaban infinidad de historias, mismas que lo llevaron a escribir de la realidad y fantasía. En 1947 comenzó su carrera en leyes, no era lo que él que quería, pero sí fue algo que lo ayudó a comenzar su carrera como escritor. Durante años escribió en diferentes periódicos de Colombia, por problemas políticos comenzó un viaje que  lo llevó a diferentes partes del mundo.

México fue el segundo hogar para el escritor, aquí vivió algunos acontecimientos que lo ayudaron a  consolidarse como escritor. En 1961 llegó a la estación de Buenavista, con esposa e hijos. García Márquez dijo que llegó el 2 de julio, el mismo día que su escritor favorito, Ernest Hemingway, se suicidó. Se dice que la fecha la inventó, como algunos de sus cuentos, que en realidad a México llegó una semana después.

Su intereses por el cine lo llevaron a dedicarse a escribir guiones de cine, tuvo algunos logros en la pantalla grande, como: El gallo de oro, un cuento de Juan Rulfo, en el que además trabajó con el escritor mexicano Carlos Fuentes. La película se estrenó en el cine Alameda, un clásico de la CDMX.

La imagen fue tomada por la fotógrafa Garciela Iturbide, en su casa de San Angel.

En una pequeña casa de la ciudad, García Márquez escribió Cien años de soledad, historia que tuvo en su mente por más de 17 años y que tardó en desarrollar sietes meses.

Uno de sus lugares favoritos era el restaurante Bellinghausen, en la colonia Juárez, en donde pasó largas tardes leyendo o platicando con amigos.

En 1982, en su casa de la Ciudad de México, fue notificado de su otorgamiento al Premio Nobel de Literatura. El premio fue aplaudido por muchos escritores. Juan Rulfo dijo: “Por primera vez después de muchos años se ha dado un premio de literatura justo”.

Después del Nobel, García Márquez recordó su llegada a la Ciudad de México: “Y cuánto hemos cambiado juntos, la ciudad y nosotros, desde que llegamos sin nombre y sin un clavo en el bolsillo, el 2 de julio de 1961, a la polvorienta estación del ferrocarril central.”

Sus últimos años los vivió en su casa de San Ángel, en donde recibía a varios invitados que llegaban a escuchar sus largas platicas, al cumplir sus 83 años, salió de su casa con un ramo de flores amarillas, sus favoritas, para que le cantarán las tradicionales mañanitas, en las que hoy seguro suenan con flores amarillas bailando.

 

(Fotos: La Ciudad de México en el tiempo/cortesía)