Ocho pretextos típicos de los chilangos impuntuales

Todos hemos llegado tarde alguna vez en la vida. El problema es que allá afuera existen ciertos individuos cuya principal característica es la impuntualidad. Ni los mejores científicos y psicólogos han logrado desentrañar su misterio. Nosotros nos hemos dado a la tarea de clasificarlos

Prueba de fuego

Mientras que algunos piensan que es una falta de respeto, tú sabes que se trata de un filtro muy particular: solo tus verdaderos amigos te esperarán el tiempo que sea necesario. Ellos sí valen la pena.

Amantes de la adrenalina

En lugar de café para empezar el día, lo que tú necesitas es ir a toda velocidad por las calles, como si fuera una carrera de obstáculos. Si el Metro va lleno, imaginas que estás en un combate medieval.

Mentes lúdicas

Como siempre llegas tarde, has decidido estimular tu creatividad haciendo tu versión del inicio de las películas. También te gusta recrear en tu mente la canción con la que abrió… no sé… Radiohead.

Reloj desfasado

Lo más probable es que tu reloj biológico no esté sincronizado. Mientras que los demás viven al ritmo del horario de verano, tú olvidaste ajustar el tuyo y sigues en el de invierno. De haberlo sabido antes.

El gen godín

Según estudios recientes, existe un gen que determina si una persona (a.k.a. tú) será impuntual, llevará su comida en tupper al trabajo o portará en el cuello un listón con el gafete de la empresa.

Cuestiones geográficas

No importa si trabajas en dónde trabajes, es un hecho que si vives en Santa Fe, llegarás tarde a cualquier destino. Quizás sea por el tráfico o por el aleteo de una mariposa en Bangalore: todo puede pasar.

El sacrificado

En la vida alguien debe ser el mal ejemplo, y tú has decidido sacrificarte para que los otros lo entiendan. Eso sí, sé fuerte y resiste las miradas reprobatorias de todos cada que convoquen a una junta de trabajo.

El hombre invisible

Esos 15 minutos que te faltan cada día te han convertido en una especie de fantasma: nadie te saluda y nadie te reconoce. Un superpoder que usas para llegar cada mañana silbando campante.

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