Ocho tipos de ex que nadie quiere en su vida

Quien diga que Cupido nunca se ha equivocado y le ha mandado un par de parejas tóxicas y destructivas está mintiendo. Todos tienen una historia que quisieran esconder en el sótano y borrar de forma permanente, pero no se puede. Nosotros preparamos una lista para recordártelo.

El historiador

Saliste un par de veces con alguien y no hubo mucha química. Meses después te enteras que esa persona inventó toda una relación y hasta le enseña tus fotos a los demás. Qué miedo.

1

El que calienta el boiler

Te hizo ojitos, te habló sensual, jurabas que quería todo contigo, y a la mera hora no pasó nada. El modus operandi de este espécimen es así, no te lo tomes personal.

5

El Palazuelos

La Muralla China es diminuta si la equiparamos con su seudocarisma, inmenso ego y nivel de fresez. La gente te pregunta por qué te enamoraste de alguien así. No tienes ni idea.

3

El Google Maps

“¿Mi amor? ¿Dónde estás? ¿En qué calle? ¿Cuál es el código postal? ¿Con quién? ¿Te gusta, verdad?” Tip: deberías revisar si no te puso un geolocalizador debajo de la piel cuando dormías.

2

El que te niega

Resulta que ni sus amigos, ni su familia, ni su roomie, ni nadie saben que entre tú y esa persona que se roba tus suspiros hay algo. No sé, es ligeramente sospechoso, deberías meditarlo.

4

El intenso

Si recuerdas “¿Por qué estás besando a la lisiada?”, una de las mejores escenas en la historia de la televisión mexicana (es más: estamos seguros de que merece un Premio Ariel), volverás a vivir esos momentos inolvidables con el ex intenso.

6

El Mauricio Garcés

Si las malas lenguas dicen que su vida era un romance interminable mientras tú te la pasabas papando moscas, deberías considerar seriamente tomar un poco, sólo un poco, de la personalidad del tipo Google Maps.

8

El Winnie Pooh

¿Quién no se derrite al ver 1, 440 mensajes cursis al día? ¿A quién no le fascina sentir su espacio personal invadido? ¿Y quién no fantaseó nunca con sentirse asfixiado por su crush? Nadie, absolutamente nadie.

7