La CDMX en el tiempo: Peralvillo

Ubicado en la colonia Morelos, el barrio de Peralvillo es uno de los más importantes de la CDMX tanto por su historia como por su ubicación.

En la época prehispánica era conocido como Atenantitech, que significa bordo de piedra. Con la conquista adquirió el nombre de Santa Ana Atenantitech, dónde se construyó una ermita dedicada a Santa Ana de Nazaret que era visitada por los franciscanos de Tlatelolco.

México de Ayer/David Guerrero

Con la inundación de 1629, la colonia Peralvillo fue uno de los barrios más afectados, sus construcciones fueron derribadas por el agua y los habitantes que lograron sobrevivir se vieron afectados por las epidemias que desató la inundación.

México de Ayer/David Guerrero
México de Ayer/David Guerrero

Con el tiempo comenzó la reconstrucción de la ciudad y, con ello, la construcción de garitas cuya función principal era el cobro de impuestos a mercancías, con lo que evitaban el contrabando de lo que era el monopolio de la Corona Española, así como contar con resguardo militar.

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A mediados del siglo XVIII, el pulque se volvió muy popular y las recuas de mula —ocupadas para transportar pulque— pasaban por Peralvillo. El pulque fue monopolizado por la Corona Española, por lo que su distribución fue regularizada y, para lograrlo, colocaron una aduana en este barrio donde cobraban los impuestos a los comerciantes de pulque. Con esto, la Peralvillo tuvo un gran auge económico que se concentró en el comercio y en su también llamada Aduana del Pulque. Este edificio aún se conserva y actualmente resguarda el Museo Indígena.

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El barrio de Peralvillo fue uno de los más beneficiados durante el Porfiriato. Su economía se estabilizó. Perforaron pozos artesanos y se realizaron obras hidráulicas acabando con los problemas del agua en la zona. Así, se establecieron fábricas en el barrio como la  de vitrales de Claudio Pellandini y la fundidora Talleres del coro. Este auge económico permitió la creación del Hipódromo de Peralvillo al noroeste del barrio, la cual fue un referente de la zona hasta 1910.

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Esta colonia ha sido inspiración para que libros y películas tomen como referencia su historia, como Mariano Azuela para escribir su novela La Marchanta, José Martínez de la Vega para crear Peter Pérez, detective de Peralvillo, y hasta Alejandro Galindo dirigió Los Fernández de Peralvillo, con la que obtuvo cinco premios Ariel.

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Con la creación del Paseo de la Reforma, el barrio se vio afectado ya que perdió gran parte de su terreno. Hoy este pequeño barrio resguarda monumentos históricos que valen la pena conocer.