Teatro: la esperanza en medio de la apatía

Los monstruos marinos están a punto de llegar al puerto y amenazan con destruirlo todo. Sin embargo, sus habitantes tan sólo los esperan con nostalgia y apatía en medio de una neblina que los ha invadido durante quien sabe cuánto tiempo, cubriendo sus emociones y esperanza. El puerto no es ningún lugar y es todos al mismo tiempo: un pueblo fantasma en el que tres peculiares personajes —un afligido capitán de un barco, una sensual y despiadada mujer de labios rojos y un torpe detective que no sabe contar hasta el tres—, quizá sean la única esperanza.

Escrita por Gibrán Portela, Adiós marineros, adiós monstruos del mar es una obra que recupera elementos de la novela policiaca para contar una divertida historia en la que el enigma no es resuelto por ningún perspicaz y brillante Sherlock Holmes, sino por estos tres personajes que, sumidos en el patetismo, la ironía y el fracaso, llevan la risa del espectador hacia mares y ciudades desoladas.

Unas escaleras de madera, un baúl, una mesa y una silla son los pocos elementos dispuestos en el escenario que las actrices Teté Espinoza, Verónica Bravo y Rebeca Trejo manipulan para evocar un barco en altamar, un despacho solitario o un decadente bar conocido como el “más triste del mundo”.

Bajo la dirección de Ricardo Rodríguez, esta puesta en escena parodia un thriller policiaco en el que las escenas de intriga, sexo o violencia no pueden faltar. Pese a que la memoria de las actrices falló durante la función a la que asistí y que esto afecta en la calidad del montaje, es un trabajo muy divertido en el que la pluma de Portela, como en Adiós y buena suerte, trae nuevamente a esos personajes a los que la vida suele considerar como derrotados. ¿Y qué hacer antes esa niebla que ha invadido la ciudad? Quizá sólo reír.

Funciones en Foro Shakespeare los lunes a las 20:30 h. Hasta el 22 de agosto. Entrada: $200