Una triste historia de Hollywood

Según venga el juego

Maria Wyeth tiene 31 años. Nació en Reno, Nevada, pero pronto se mudó a un pequeño pueblo llamado Silver Wells, y a los 18 se fue a Nueva York para estudiar interpretación y convertirse en actriz. Justo por aquella época, cuando ella estaba lejos, su madre murió en un accidente de carretera: el auto en el que viajaba salió de la autopista y, para cuando encontraron el cuerpo, los coyotes ya lo habían despedazado.

Ahora tiene una hija. Kate, de cuatro años, quien pasa sus días encerrada en un psiquiátrico para niños, donde la tratan con electrodos y agujas en la columna.

Alguna vez llevo una vida que la mayoría calificaría como normal. Fue feliz junto a su esposo, Carter Lang, un exitoso director de cine, pero ahora la pareja se está separando. Fue él quien le dio sus primeras oportunidades en la pantalla grande.

Sin embargo, aquella época quedó atrás y en este momento su vida se ha ido en picada. Incapaz de afrontarlo, y con su carrera estancada, pasa los días recorriendo las carreteras de California en su Corvette, completamente sola. Acelerando al máximo y siempre sin un rumbo claro.

Las cosas son aún más difíciles para ella, ya que está sumida en una espiral de autodestrucción, bebiendo sin control y teniendo encuentros con gran parte de los hombres que se aparecen en su camino. Y lo peor está aún por llegar.

Se trata del retrato de un Hollywood frívolo y decadente, en el que someter al otro es lo más importante. Publicada originalmente en 1970, Según venga el juego es la segunda novela de Joan Didion, y dos años después fue adaptada al cine. En 2005, los críticos Lev Grossman y Richard Lacayo la incluyeron en la lista de las 100 mejores novelas escritas en inglés a partir de 1923, publicada por la revista Time.

Según venga el juego

Joan Didion,

Literatura Random House,

México, 2017,

190 páginas, $209