El amor a la antigüita

El amor a la antigüita, las tradiciones románticas que se niegan a morir en la CDMX. Arte, Alberto Montt
El amor a la antigüita, las tradiciones románticas que se niegan a morir en la CDMX. Arte, Alberto Montt

Cartas de amor, flores y serenatas. Sí, en la CDMX aún hay lugares para que saques al romantico empedernido que llevas dentro.

ARTE: ALBERTO MONTT

La mayoría de los habitantes de la Ciudad de México son jóvenes de entre 20 y 24 años de edad, según el último censo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), sin embargo, no por ello dejó de practicarse el romance a la vieja usanza.

En la capital quedan resquicios donde quienes gustan de lo tradicional aún pueden recurrir a los detalles de antaño para ganarse el corazón de alguien.

Lourdes Alba, por ejemplo, toma una hoja blanca del cajón de su escritorio improvisado en la calle. Observa su máquina análoga, pero prende la eléctrica y se pregunta con una sonrisa: “¿En serio quieres que escriba una carta de amor? Eres joven, ustedes lo resuelven todo por Whatsapp”.

Ella es uno de los escribanos que aún trabajan en la plaza de Santo Domingo, en el Centro Histórico.

Su trabajo, la mayoría del tiempo consiste en atender entre cuatro y 10 clientes que le piden cartas formales y llenar formatos. Los que buscan palabras románticas son cada vez más escasos.

“Son apenas uno entre cien”, dice Lourdes, e incluso ese uno, casi siempre, sólo llega el 14 de febrero.

Lourdes, de 56 años de edad, lleva 20 dedicándose a traducir lo que los demás quieren decir, incluyendo si se trata de amor.

“Es un oficio bonito porque viene todo tipo de gente, desde los que no saben escribir hasta licenciados. A mi me gusta leer y eso me ha ayudado. Por eso escribo lo que me pidan”, explica.

Pero si se trata de una carta romántica, la receta es la siguiente: “Les pregunto cómo se conocieron, qué es lo que más les gusta de la otra persona, qué les inspira”.

Su primera carta de amor la escribió a los pocos días de iniciarse en este oficio y era una petición inusual. Se trataba de una pareja homosexual que le sorprendió porque nunca había visto que dos hombres se hablaran con tanta ternura.

Pese a ello, cada vez son menos los que piden escribir sus sentimientos en papel, algo que, según Lourdes, debería continuar aunque ya no esté tanto de moda.

“Hace falta que la gente use más palabras bonitas, que se enamoren en serio, que sigan escribiéndose cartas y si es para darnos trabajo, mejor”, dice entre risas.

Poniéndole un poco de color

Manuel Suárez es un romántico desde siempre, y como considera que él y su esposa son una pareja chapada a la antigua, las flores no pueden faltar cada 14 de febrero.

Desde hace 46 años, en este día, las rosas, las lilis, las gerberas, los girasoles, los alcatraces o los tulipanes nunca le han fallado para consentir a su esposa. Su lugar favorito para comprarlas es el Mercado de Jamaica y hasta tiene un local al que acude con regularidad.

“En las nuevas épocas el querer se ha ido perdiendo. Los jóvenes no se quieren comprometer, no se inclinan por los detalles, se olvidan de que unas flores pueden ponerle color a la vida y prefieren terminarlo todo”, dice Manuel mientras intenta elegir el arreglo más atractivo.

Lo dice con un poco de razón: la CDMX tiene una de las tasas de divorcio más altas con 30 por cada 100 matrimonios y alrededor de 50% de sus habitantes están casados, según el Inegi.

El 14 de febrero es una de las fechas más importantes del año —junto con el 10 de mayo y el 12 de diciembre— por las altas ventas, que aumentan hasta 300%.

En los pasillos del Mercado de Jamaica, los floristas exponen sus diseños de temporada, los más comunes tienen muñecos de peluche o globos con frases de amor.

“Son los que más se venden, porque el precio va de los 150 a los 300 pesos y curiosamente los más jóvenes los compran por el globo o el peluche, la figura es lo que más les interesa. En cambio, los adultos buscan cosas más elaboradas que pueden costar hasta tres mil pesos”, explica Israel Hernández, uno de los locatarios.

Cantarle a tu ventana

Entre las anécdotas de los músicos para serenata, la que más sorpresa causa son las que llegan en 14 de febrero y sin sospecha: peticiones de matrimonio, reconciliaciones y hasta para pedir perdón por infidelidades.

“Las serenatas son una tradición muy bonita de los mexicanos. Una canción es la mejor manera de decirle a alguien que lo amas, pedirle perdón o hasta para mandarlo al carajo, pero mejor hablemos del amor”, dice Gabriel Ramírez, mariachi.

Mariachis, tríos, norteños ofrecen paquetes de canciones para el Día de los enamorados. Comienzan a trabajar entre las 6 y 8 de la noche y culminan la jornada antes del amanecer, pues tienen la agenda completa toda la madrugada.

Sin embargo, lo que ha disminuido drásticamente esta práctica es el costo de contratar a los músicos, pues una serenata puedes valer desde mil hasta cuatro mil pesos, dependiendo el tipo de música, el número de músicos, la hora y hasta la zona donde será el famoso gallo.

“En estas fechas nuestra demanda aumenta 50%, pero ya tiene varios años que ha ido para abajo la tradición. Los buenos tiempos de las serenatas se nos están quedando atrás”, dice Gabriel Ramírez.

En cifras:

  • 300% aumentan las ventas de arreglos y ramos de flores durante los días previos al 14 de febrero.
  • 100 pesos es lo mínimo que cuesta la escritura de una carta de amor en Santo Domingo.
  • 7 canciones, en promedio, ofrecen los músicos en paquetes de serenata.
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Reportera que camina la CDMX. Ideática y platicadora en sus ratos libres. Escribe de madrugada y duerme en el autobús. Convencida que las personas están hechas de historias y no sólo de tripas y huesos. De la vida aprendió a no tener sentimiento de escasez.