El capitán de la comedia

El Capi Perez llegó a la CDMX proveniente de Aguascalientes para conquistar la televisión nacional

Carlos “El Capi” Pérez aprendió a reírse de sí mismo antes de burlarse de alguien más y asegura que no tomarse las cosas tan en serio puede hacer que los chilangos seamos más felices

FOTO: LULÚ URDAPILLETA

El 16 de octubre de 2013, una duda y cientos de burlas llenaron la prensa internacional luego de que un reportero preguntara al cineasta mexicano Alfonso Cuarón cuáles habían sido las dificultades técnicas y humanas de filmar Gravity en el espacio.

Pero una ocurrencia y un intento de lección están detrás de ese video viral. “Fue un chispazo, estaba en un programa llamado Deberían estar trabajando y me tocaba hacer notas y cubrir algunos eventos. Me invitaron a la conferencia donde Cuarón presentaría su película y en la oficina me pidieron que me llevara a una chava que era practicante para que conociera cómo eran los eventos”, cuenta Carlos “El Capi” Pérez, conductor de televisión y comediante.

Al estar ahí, El Capi aconsejó a la joven siempre buscar algo distinto a la información y a nunca sentir vergüenza por nada. Entonces le dieron la palabra, le pidió a la chica poner atención y preguntó. “En serio traté de hacerlo lo más sarcástico que pude y todavía Cuarón me siguió el juego, hasta me dijo que un asistente de cámara se les perdió en el espacio. Muchos no entendieron que era broma, hubo periodistas que se molestaron y en las redes no me bajaban de pendejo, pero yo demostré mi punto, conseguí algo diferente, algo que nadie más tenía y para eso solo necesité atreverme”.

Entonces, el nombre de Carlos Alberto Pérez Ibarra —Capi, por sus iniciales— se hizo más conocido y el joven originario de Aguascalientes, quien llegó a los medios mientras acompañaba a uno de sus amigos a un casting, apareció en programas estelares en diferentes horarios de la televisora del Ajusco como la emisión musical de fin de semana Top Ten, reportero en Ventaneando y, más adelante, conductor en la revista matutina Venga la alegría.

Su humor ácido, su hablar a gritos, su ligero acento norteño y su capacidad de burlarse de todos lo llevaron de conducir y producir un programa grupero en Aguascalientes y ser una revelación por sus cápsulas de color en los Juegos Panamericanos de Guadalajara en 2011, a tener La Resolana, un programa propio en horario estelar de domingo en el que parodia y se burla de otras emisiones televisivas.

PONER EL TOQUE ESPECIAL

Si hay una característica propia de “El Capi” Pérez esa es el humor, la capacidad de burlarse de todo y todos aunque eso le haya traído problemas a lo largo de su vida. “Yo fui de esos niños que era el payasito del salón y de la familia, el que hacía quedar mal a los maestros y hacía reír a todos. También era buen estudiante, soy licenciado en Mercadotecnia. Siempre he creído que el esfuerzo es la mejor manera de cumplir sueños y más en este trabajo porque me considero ajeno al show biz, pues no soy guapo ni tengo buen cuerpo, entonces trabajando duro, sin repelar y con buena actitud es como todo se ha logrado”, dice.

Y todo eso lo aprendió de su papá, quien tiene una fórmula muy clara: a todo lo que hace le pone el “Pérez special” que es un extra, un sello que lo distingue del resto y que le ha ayudado a destacar, ya sea como aquel adolescente que vendía cuchillos de puerta en puerta o como el profesional que ha logrado un equilibrio entre la diversión y la responsabilidad laboral.

“Yo creo que a todo tienes que ponerle tu estilo”, dice, y es que de esa manera es como Carlos ha logrado escalar en la televisión mexicana. Su toque es el humor, la burla, la sátira. Se ríe incluso cuando se trata de él mismo, pues está convencido de que cuando alguien se puede burlar de sí mismo, se vuelve más seguro, llega la autoconfianza, dejas de tomarte tan en serio.

CIUDAD DE OPORTUNIDADES

Para “El Capi” Pérez, la CDMX significa oportunidades: es el lugar que le abrió las puertas al llegar de Aguascalientes, donde crecer profesionalmente fue posible y donde encontró un segundo hogar, pues ahora hasta se asume como chilango por adopción. “La ciudad es un lugar donde todo es posible, en donde encuentras gente de todos lados y yo soy parte de esa variedad y multicolor. Eso es lo que más me gusta, sentir que todo puede ser posible es lo que más disfruto de la capital”, cuenta.

Aunque para Carlos el trabajo duro y constante es la clave de cualquier éxito, soñar es lo que le ha permitido ponerse metas, ya que, aunque llegó a los medios sin querer, la televisión se convirtió en su vocación. “Recuerdo que cuando estaba en Azteca Aguascalientes soñaba con estar en la nacional, lo ambicionaba en serio y cuando estás motivado y al mismo tiempo tus jefes te dicen que vas bien, solo puedes soñar. Yo soñé en serio, lo sigo haciendo”, dice.

El Capi asegura estar en el mejor momento de su vida, pues tendrá un nuevo proyecto televisivo y continuará con La Resolana, además de que se casará con una mujer que conoció vía Twitter y ya sueña, también, con formar una familia. “En un tiempo me veo con unos hijillos y más panzón que ahora. También quiero seguir haciendo tele, escribiéndola, produciéndola, creo que solo los medios pueden calmar una cabeza como la mía. Es la única cosa que me da calma y donde encuentro cauce para todas esas ideas que en ningún otro lado tendrían cabida”, cuenta.

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Reportera que camina la CDMX. Ideática y platicadora en sus ratos libres. Escribe de madrugada y duerme en el autobús. Convencida que las personas están hechas de historias y no sólo de tripas y huesos. De la vida aprendió a no tener sentimiento de escasez.