Su primera vez en una casilla

generación z

Para las próximas elecciones, candidatos y partidos políticos tienen la difícil tarea de convencer a la generación centennial, que representa el 30% del total de los electores

Por Diana Delgado

La generación Z o los centennial pueden definir la elección: forman parte del 30% del electorado joven a nivel nacional. El problema es que nadie sabe cómo son los miembros de esa generación, qué les gusta o cuáles son sus intereses… No sabemos quiénes votarán por primera vez este 2018.

Los centennials son personas nacidas entre 1994 y 2015; muchos de ellos (los que nacieron en el año 2000, por ejemplo) ejercerán su voto por primera vez. Pero existen pocas investigaciones sobre este grupo, también llamado generación Z, que, de acuerdo con estudios de marketing, hereda las tendencias de vida de las generaciones X y millennial.

Este tipo de población valora la preparación más allá de lo académico, es el grupo que naturalmente convive con la tecnología. “Vieron en sus padres y hermanos la intención de tener nuevas herramientas para avanzar laboralmente, de hacer cambios de carrera por necesidad y de ser emprendedores”, señala el informe Insights and Observations about Generation Z. “Eso determina en la generación Z un cambio de actitud: reaccionan al concepto ‘conocimiento’ como algo indispensable”.

El mismo estudio apunta que, a nivel laboral, prefieren los empleos que les permitan pasar tiempo con familia y amigos, y no descartan la posibilidad de trabajar en proyectos temporales a cambio de mayores recompensas económicas y de experiencias de vida.

Pero incluso estas definiciones son dudosas. Para el doctor en Sociología por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Rodolfo Soriano, en México los estudios sobre juventud van atrasados; además, asegura, es poco fiable retomar la categoría de “generación” porque responde a la población estadounidense, y su realidad es muy distante a la que se vive en el país e incluso en la ciudad.

Más allá de las características que se les atribuyen, considera, las personas de entre 7 y 23 años no tienen un mayor interés de participación social que sus antecesores. “Tan solo en el ámbito político, lo vimos con las elecciones del Estado de México, en las que la juventud no se desbordó para votar”. La diferencia para 2018 puede ser la forma en la que los candidatos planteen sus propuestas, en la que los más jóvenes no se sientan engañados.

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La generación Z, motivados por causas sociales

Más que moverse por partidismos, si los políticos quieren saber quiénes votan por primera vez, deben tener la mira en ciertos temas: los derechos humanos, el medio ambiente, la defensa de libertades y la educación. Aline Zunzunegui, coordinadora de Incidencia Política en Ollin, Jóvenes en Movimiento A.C. —encargados de realizar el Índice Nacional de Participación Juvenil—, señala que las causas sociales son las que motivan a los jóvenes. Un ejemplo fue el reciente sismo: además de los millennials, los estudiantes de prepa y secundaria marcaron una fuerte presencia.

“En los talleres sobre democracia que hemos impartido, nos dimos cuenta de que los temas ambientales son los que más llaman la atención y los enfocan en temas cotidianos, como detener la tala y no sustituir áreas naturales o parques por plazas y edificios”, dice.

A nivel de libertades, la posibilidad de elegir la entienden desde comprar algo o trabajar en cierto lugar, hasta decidir a quién amar, qué estudiar o si forman familia o no.

Asimismo, explica Zunzunegui, la libertad de expresión toma relevancia en este grupo, nacido en un entorno totalmente digital. Ellos, a diferencia de otras generaciones, tienen la posibilidad de acceder a más información y de investigar con más facilidad. “Más de la mitad de este grupo usa las redes sociales para averiguar lo que les interesa, lo que los enfrenta al fenómeno de la información falsa que deben aprender a discernir”, dice.

Al cuestionar a algunos jóvenes miembros de la generación centennial, se encontró que para los menores de 15 años es importante tener espacios seguros de esparcimiento y acceso a la tecnología.

Quienes se acercan a los 18 y votan por primera vez tienen interés en continuar en la escuela; son jóvenes de preparatoria que buscan obtener apoyos económicos para seguir estudiando. Esta misma inquietud la tienen quienes están en la universidad; pero mientras más cerca están de concluir, sienten interés por insertarse en el ámbito laboral, pese a que cada vez se encuentra más precarizado en sueldos y derechos.

Captar su atención

Para Soriano, la efectividad en captar a la generación centennial para las elecciones está en la forma. “Cómo se les habla a los jóvenes es vital, hay que dejar de asumir que necesitan que les suavicen los mensajes”.

“Debe cambiar la forma en la que se plantean los problemas y las soluciones; en cómo se organizan los grupos y los candidatos. Los jóvenes también se enfrentan a la realidad, a los problemas cotidianos. Para llegar a ellos se requieren propuestas focalizadas”, dice.

Para Aline Zunzunegui, los centennials sí están interesados en la política, pero enfrentan dos problemas: desconocen cuáles son las obligaciones que tiene cada autoridad y miran los cargos públicos como sinónimo de corrupción. “Algunas medidas que podrían incentivar el voto son abrir espacios para que haya más jóvenes en los lugares en los que se toman las decisiones, además de dejar de verlos como un botín electoral en lugar de personas que quieren cambiar el país y que tienen ganas de hacerlo”.

Numeralia

  • 14 millones de jóvenes votan por primera vez en 2018.
  • 1 de julio es el día de las elecciones locales y nacionales.
  • 3 millones de jóvenes viven en la Ciudad de México.
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Reportera que camina la CDMX. Ideática y platicadora en sus ratos libres. Escribe de madrugada y duerme en el autobús. Convencida que las personas están hechas de historias y no sólo de tripas y huesos. De la vida aprendió a no tener sentimiento de escasez.