Ciudad y música, inseparables

Jessy Joy chilangos ciudad, México

Este exitoso dúo de hermanos nos habla sobre su infancia en la CDMX y cómo esta nunca ha abandonado sus canciones.

FOTO: EDUARDO CARMONA

Cuando este par de hermanos recuerdan su infancia, les viene a la mente el que consideran el lugar más musical de la Ciudad de México: la sala de su casa.

“Es donde crecimos y nos hemos sentado a componer. Ahí ensayábamos y hemos hecho mucha música. Entonces, para nosotros, es un lugar muy especial”, dice Jesse, el mayor.

Ellos crecieron en la colonia Del Valle, al sur de la capital, y como cualquier niño promedio, apenas los dejaban salir a jugar. Por ejemplo, Joy —vocalista del dúo— sólo podía andar en bicicleta desde donde comenzaba la calle de su casa hasta la esquina más próxima. No más lejos.

Mientras, Jesse se acuerda de su secundaria y sus primeras novias: “Las regañadas que me daban las maestras porque me cachaban dando unos besos afuera de la escuela a la hora de la salida”.

Eran niños normales creciendo en la Ciudad de México, pero además, también comenzaban su formación musical, que años más tarde los llevaría a recorrer el mundo y convertirse en artistas internacionales.

Un paso tras otro

Hace casi un mes, Jesse y Joy subían al escenario del Teatro Microsoft, en Los Ángeles, California, para agradecer el premio por el Mejor álbum de pop latino en la 59 edición de los Grammy.

Los hermanos Huerta recibían por primera vez este galardón en su versión anglosajona —ya que han ganado otros seis en la versión latina— y lo dedicaron a su padre y a los migrantes. “El nombre del álbum, Un besito más, viene de una canción que escribimos para nuestro padre quien ya falleció. Estamos muy orgullosos de ser mexico-estadounidenses. Esto es para todos los hispanos que están fuera del país y para todas las minorías. Estamos con ustedes”, dijo Joy, al recibir el Grammy.

Pero en realidad, el premio también era un cúmulo de éxitos que vienen cosechando desde hace varios años con cinco discos de estudio, uno más en vivo y la edición de sus temas en versiones bilingües y cerrando su tercera gira del que es, quizá, uno de sus discos más vendidos: Un besito más.

“Imagina que la línea inicial —de su carrera— la dibujamos hasta el espacio sideral y entonces apenas vamos en la puntita de abajo”, dice Jesse, quien se encuentra junto con su hermana en la ciudad previo a una serie de conciertos que darán en el país.

Él está sentado junto a Joy después de un largo día de entrevistas con motivo de la gira. Se ven cansados, pero juguetones. De tanto en tanto se ríen, se empujan y se apapachan. Se nota que son cercanos, al grado de que a veces responden al mismo tiempo y con las mismas palabras, como si estuvieran conectados.

Tendrían que estarlo, pues estos hermanos crecieron y desde hace 12 años trabajan juntos. Son inseparables.

“¿Te acuerdas cuando de chicos nos llevaban al Mercado de Jamaica y caminando escuchabas: ‘Pásele, pásele’?”, dice Jesse mientras extiende las manos para formar un huarache gigante, o talla NBA, como dice él, en referencia a los zapatos de los basquetbolistas.

Son recuerdos familiares que atesoran, pues aunque desde hace varios años son más internacionales que chilangos, ya que pasan más tiempo de gira que en sus casas, aún conservan ese apego familiar entre lo mexicano y lo estadounidense, por ser el lugar donde nació su madre.

“Nuestra mamá es norteamericana y nuestro papá era mexicano y nos sentimos tanto 100% de aquí, como 100% de allá, por las dos culturas con las que crecimos en casa”, dice Jesse.

Ese arraigo familiar, del que hablan con mucha regularidad, también consideran que les ha servido como guía para llevar con éxito su carrera musical.

“A nosotros lo que nos enseñó papá es que si vamos a construir un edificio o una torre, hay que hacerla con cimientos y bases sólidas. Y eso, pues lo hemos aplicado a la vida”, dice el músico, quien explica que se toman las cosas con calma y que después de la gira viene un largo descanso.

“De cierto modo lo vemos como curarnos en salud, porque cuando termina la gira normalmente nos damos un descanso de nuestra música un rato. Eso nos da un poco de perspectiva, nos refresca a la hora de regresar al estudio”, dice.

Extrañar las raíces

La capital mexicana ha sido una gran influencia para estos hermanos, no sólo porque aquí crecieron, sino porque les ha servido de inspiración.
“Particularmente la Ciudad de México ha sido casa de muchas de las canciones de Jesse & Joy”, dice su vocalista.

Incluso, desde que sus últimos discos los han grabado en Londres, Reino Unido, se dieron cuenta de qué tan arraigada se encuentra su identidad mexicana y cómo esta influye en su música.

“Creo que es lindo cuando salimos del país, porque reluce nuestra faceta nostálgica. Al extrañar, mostramos nuestro lado más mexicano. Creo que eso nos hace tener un sentimiento de apego por nuestra cultura”, explica Jesse.

En cifras: 

  • 4 discos de estudio y uno más en vivo componen la discografía de este grupo de pop latino.
  • 6 Grammy Latinos y uno en su versión anglosajona ha conseguido el dúo.
  • 3 giras internacionales están por completar en casi 12 años de carrera.
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Reportero titular que a veces juega de editor derecho, formado en redacciones de un par de diarios nacionales, pero siempre cubriendo la ciudad. En los ratos libres me gusta practicar boxeo, no porque esté de moda, sino porque te pone en forma para los ‘chacaleos’.