La pieza de culto más deportiva

Jonatan Avilés tiene una clínica fuera de lo común: de tenis

Para Jonatan, cada modelo de sneakers cuenta una historia a través de sus suelas y materiales desgastados, eso lo motivó a abrir una clínica especializada para repararlos y devolverles vida

FOTO: LULÚ URDAPILLETA

En un espacio de su casa, Jonatan Avilés tiene una clínica fuera de lo común: de tenis. Rodeado de varios pares y con un carrito de pinturas a su lado, Doctor Sneakers —como es conocido— muestra un par en una bolsa hermética. Son unos Jordan 4 Bred. Las suelas recuerdan a una pared en ruinas: se caen a pedazos. “Tienen cáncer”, dice. Un cliente le pidió que los reparara, eran de su mamá. Son unos tenis de 1998 y él quería seguir usándolos. Pero cuando Jonatan los revisó, le explicó que ya no había manera de reconstruirlos. Se trata de un modelo mítico que, actualmente, se vende entre 7 mil y 10 mil pesos en buen estado.

Su amor por los tenis empezó hace más de 20 años. “Siempre me ha gustado el basquetbol y en los 90 empecé a coleccionarlos. En esa época ya tenía edad para adquirir algunos pares”, cuenta. Sneakers Paint, como se llama su negocio, comenzó hace cinco años. “Cuando jugaba, me aburrí de traer los mismos pares que calzaba todo el mundo, entonces empecé a pintar mis propios tenis, algunos de amarillo, otros de rosa… colores que no eran muy comunes como ahora”, dice. Los amigos de Jonatan comenzaron a preguntarle cómo lo hacía y le sugirieron ofrecer un servicio de esto. Les hizo caso y empezó Sneakers Paint: “Somos pioneros en este tipo de servicio”, dice con orgullo.

En busca de la fórmula ideal
Lo que hace diferente y único a Sneakers Paint es la pintura que utiliza. De acuerdo con Jonatan, no cualquiera sirve para cambiar el color de unos tenis, incluso, “las pinturas que utilizan las marcas reconocidas no son muy funcionales. Hay tenis que, por ejemplo, los usan tres veces y el color se empieza a caer. Ahí entramos nosotros”.

Para encontrar una pintura duradera, que no se cayera y quedara bien en los materiales, Jonatan probó de todo durante varios años. “Hice pruebas con tintas para Fórmula 1, me aseguraban que no se caía con nada, pero no fue así. También usé pintura para barcos, que ayuda a impermeabilizar, y tampoco funcionó. Y así me fui con las más caras hasta las más baratas. Lo que hice fue conseguir una base funcional y agregarle dos químicos: uno es un plastificante y el otro es un protector que ayuda a que la pintura se adhiera”, explica mientras muestra un par que tiene un diseño de Mr. Skeleton, un grafitero reconocido de la ciudad y quien, según Jonatan, se sorprendió al ver que su fórmula no se rompía ni se caía.

Un oficio en boga

Aunque Jonatan lleva varios años en esto, su trabajo cada vez cobra más importancia, ya que el interés por el mundo de los sneakers no deja de crecer. “Creo que estamos en una etapa fuerte, aunque esto de los coleccionistas y los sneakerhead —amantes de los tenis— viene desde los 80 y 90”, dice.

Jonatan era coleccionista, pero por asuntos personales tuvo que vender sus tenis. Solo se quedó con unos Jordan 11 Concord que él mismo pintó. Para él, la gente manda a arreglar sus sneakers por una razón: nostalgia. “La gente de mi edad piensa que son pares que no pudo tener en su infancia o porque son tenis que sus papás les regalaron. Los más jóvenes lo hacen por moda y está bien, porque el movimiento va creciendo y transformándose”.

Los primeros clientes de Doctor Sneakers fueron sus amigos y ellos lo comenzaron a recomendar. “Esto ha ido de boca en boca. Cuando el negocio empezó a tener más clientes, decidí abrir la página de Facebook para formalizar. Además, estoy en proceso de patentar la fórmula de pintura y la marca”. También, el trabajo que realiza es único, pues, por ejemplo, un zapatero no trata los sneakers de la misma forma. “El oficio de zapatero es hermoso, pero pueden echar a perder unos tenis de 5 mil pesos. Ahí entra Sneakers Paint: tengo el conocimiento y la pasión por este calzado”, dice, y es que puede reconocer cuando un par es original, ya sea por el olor, las costuras y las medidas, por ejemplo, de Jordan. 

En la página de Sneakers Paint hay videos sobre cómo limpiar y cuidar tenis. Y es que, dice Jonatan, no le gusta la competencia. “Mi filosofía es diferente. No compito contra nadie. Al contrario, es bueno porque esto crece. Hay gente que, por ejemplo, se dedica a hacer custom especializado; yo hago reconstrucción como tal. Trabajo todo tipo de tenis, cualquier material”, explica.

¿Cómo funciona?

Con una ligera sonrisa, Doctor Sneakers dice que no sabe cuántos tenis ha restaurado en estos años, aunque en su taller tiene entre 50 y 70 pares a la semana. Para que se haga cargo de unos tenis, hay dos formas: Jonatan recoge personalmente el calzado; la otra es que el cliente deje sus tenis en alguno de los puntos de recepción —Sneakers Lab, Black & Paint, Globe Store o La Hamburguesería—, entrega un anticipo y, después de unos días, ahí mismo los recoge ya restaurados. El precio varía según el trabajo: lo más económico es de 200 pesos.

Para Jonatan, Sneakers Paint le ha dejado una gran satisfacción y muy buenas amistades. “Me hace feliz esto y lo hago bien, es algo que se me da, que me gusta. Es lo más importante para mí. Es todo un mundo. Así como los cómics, es como un mundo paralelo”.

En cifras: 

  • 5 años lleva Sneakers Paint reparando toda clase de tenis, de todas las marcas y materiales.
  • 200 pesos es el precio mínimo por lavar un par de tenis. El más caro alcanza hasta mil pesos.
  • 50 y 70 pares de sneakers, en promedio, restaura Jonatan a la semana

    en su taller.