Las chicas robot

Las hermanas Michelle y Montserrat Rivera Villarroel representan a México en la Olimpiada Mundial de Robótica. Foto: Lulú Urdapilleta
Las hermanas Michelle y Montserrat Rivera Villarroel representan a México en la Olimpiada Mundial de Robótica. Foto: Lulú Urdapilleta

Este par de hermanas capitalinas serán las representantes mexicanas en la Olimpiada Mundial de Robótica, en la India.

FOTO: LULÚ URDAPILLETA

Michelle y Montserrat Rivera tienen 18 años, son hermanas y la curiosidad las llevará a la India para representar a México en un campeonato mundial de robótica.

Ambas representarán al Instituto de Educación Media Superior (IEMS) de la Ciudad de México y, aunque han competido con escuelas especializadas en robótica y planteles de alto nivel adquisitivo, quieren demostrar que la educación pública también tiene sus campeones.

Las Rivera Villarroel dicen que además de hermanas, son cuatas y cómplices, aunque con temperamentos distintos. Michelle es más seria, “más odiosa” —dice—; mientras que Montserrat es más extrovertida, le gusta pasear y salir con sus amigos.

Esas diferencias, sin embargo, desaparecen cuando es hora de trabajar y se convierten en un mismo equipo.

Así, el próximo 21 de noviembre, las concursantes del IEMS Iztacalco viajarán a la India para competir con estudiantes de 35 países e intentar ser las primeras mexicanas en ganar esta competencia internacional.

La meta que tienen es ganar la Olimpiada Mundial de Robótica de Lego.

El robot que diseñaron con piezas armables consiste en una garra con motores y sensores que lo ayudan a detectar colores y medir la intensidad de luz.

La misión de su robot es que la garra recorra un espacio con cuatro colores, en cada uno hay un cubo y el robot debe reorganizar los elementos para que nunca coincida un mismo tono de color, para lo cual ocupa unos sensores.

“Pero la complejidad aumenta, pues aunque tengamos el proyecto hecho, la garra  trabaja con sensores y si en el lugar del concurso la luz o la textura del terreno son diferentes a como nosotras lo ensayamos, pues se tiene que hacer una reprogramación computarizada  al momento. Además de que en cada concurso hay una tarea sorpresa para la que hay que estar preparadas”, explica Montserrat.

Al preguntarles sobre si antes habían soñado con dedicarse a la ciencia o a las matemáticas, o si preferían los armables sobre otro tipo de juguetes,  responden contundentemente que no: el interés por la robótica les surgió por casualidad.

Para tener derecho a ser un egresado de las preparatorias públicas de la ciudad —como también se le conoce al IEMS—, la institución exige el desarrollo y resolución de un problema eje. Ahí comenzó la curiosidad de Michelle por elaborar un proyecto de mecatrónica.

“Me acerqué a una maestra y ella me llevó con el maestro Óscar Hueyopa que trabaja temas relacionados a la tecnología y los robots. Empezamos a trabajar y luego él invitó a mi hermana Montse y comenzó todo”, dice Michelle.

Cuentan que como sus primeros proyectos fueron exitosos decidieron inscribirse al concurso interIEMS, en mayo pasado, después fueron a la competencia regional y luego a la nacional, que se realizó en Monterrey, Nuevo León, y donde sólo participaron dos escuelas públicas.

En esa competencia obtuvieron su pase a la competencia mundial en Nueva Delhi, India.

Michelle y Montserrat cuentan que hasta antes de viajar, su familia pensaba que la robótica “era  sólo un taller escolar”, sin embargo, al ver que les ganaban a colegios particulares — que solían obtener los mejores resultados—, decidieron continuar aún incrédulas de que ellas eran las nuevas rivales a vencer.

Para las hermanas Rivera Villarroel, concursar ha sido una experiencia que les ha cambiado la perspectiva de vida. Son parte de una familia con una mamá y cinco hermanos, y a través de la robótica han podido realizar los primeros viajes de su vida: el primero a Monterrey y en unas semanas a la India.

“Quizá nunca hemos tenido grandes oportunidades económicas, pero mi mamá siempre nos ha apoyado, nos dio educación y por eso hemos logrado esto”, dice Montserrat.

Tienen ganas de ayudar

Michelle y Montserrat recién egresaron del IEMS Iztacalco y ahora están en el semestre de inducción de las carreras en Ingeniería Industrial e Ingeniería en Sistemas Electrónicos y Telecomunicaciones, respectivamente, en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM).

Ambas sostienen que esta competencia no sólo las hizo crecer como estudiantes, sino como personas, pues les abrió la perspectiva y les hizo ver que también en las escuelas públicas de la ciudad hay oportunidades para salir adelante.

Con esa nueva confianza en sus habilidades, se reúnen cuatro días a la semana para mejorar los tiempos de su robot, antes de la competencia en la India.

Pero su intención a largo plazo es poder terminar una carrera profesional y desarrollar juntas algún proyecto en beneficio de personas con discapacidad.

“Vimos a una persona con discapacidad que tuvo muchos problemas, ya que no contaba con recursos económicos para mejorar su condición de vida. Por eso nos gustaría crear algo que ayude a personas con discapacidad a caminar, a ver, a ser autosuficientes y que además sea accesible para quien lo necesite”,  dice Montserrat.

En cifras:

  • 4 competencias han ganado antes de llegar a la fase internacional en la India.
  • 35 países competirán en la Olimpiada Mundial de Robótica el 25 de noviembre.
  • 7 meses llevan las hermanas Rivera Villarroel desarrollando el robot con el que concursarán.
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Reportera que camina la CDMX. Ideática y platicadora en sus ratos libres. Escribe de madrugada y duerme en el autobús. Convencida que las personas están hechas de historias y no sólo de tripas y huesos. De la vida aprendió a no tener sentimiento de escasez.