La inseguridad viaja en Metro

El metro más inseguro que nunca

Aunque las cifras oficiales dicen que hay cinco asaltos diarios en el Metro, la realidad es que son más de 150 al día

ARTE: ANDREE ÁVALOS

Muchas veces no bastan las cámaras, los detectores o los policías encargados de la vigilancia del Metro para controlar los crímenes que se realizan en los vagones, los pasillos o en las escaleras.

El robo al interior de las estaciones se triplicó de enero a abril de 2017, revelan las averiguaciones por este delito realizadas por la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJCDMX).

Esto significa que en los primeros cuatro meses de 2017 la dependencia registró 429 denuncias, contra las 133 que se documentaron en el mismo periodo del año pasado.

Lo que es cada vez más preocupante, pues se estima que al día la cifra negra del delito en el Sistema de Transporte Colectivo (STC) en realidad es de 187 asaltos en el total de las estaciones, de acuerdo con Fernando Ruiz Canales, presidente del Consejo para la Ley y los Derechos Humanos.

“El problema es que no todos denuncian o no continúan con el debido proceso”, asegura. Y la muestra, clara es que la
PGJCDMX reporta sólo cinco atracos diarios en todo el sistema de transporte.

Esta actividad ha estado tan marcada en los últimos meses que ha permitido identificar las estaciones que prefieren los ladrones: Taxqueña, Pantitlán, Cuatro Caminos, Chabacano, Auditorio y Chapultepec. ¿Qué tienen en común? Son las de mayor afuencia de pasajeros.

Pero el STC Metro ha implementado algunas estrategias de prevención para evitar asaltos. Para conocer los resultados, Máspormás pidió una entrevista con Jorge Gaviño Ambriz, director del Metro, pero no se recibió respuesta.

Todo empieza con una mirada
Los atracos en el metro son una práctica que se ha sistematizado, es decir, la forma de operar casi no cambia y con el tiempo se vuleve algo “sencillo” de realizar.

Los ladrones vigilan todo el tiempo, actúan solos o en red y basta con una mirada para detectar a una presa fácil o avisar a sus cómplices para cometer un atraco.

El principal blanco son los jóvenes distraídos, con objetos de valor a la vista, como smartphones, y, si son robados, no completan el proceso de denuncia.
“En muchos casos, la víctima refiere que presintió ser atacada y no es que lo presienta, realmente hubo ciertos elementos que le indicaron que estaba siendo vigilado. El delincuente está analizando y elige a su víctima por vestimenta, por portar artículos de lujo o porque supo desde antes lo que lleva en la billetera”, señala Fernando Ruiz.

El 50% de los delitos que se cometen son sin violencia, dice el especialista, aunque algunos incluyen amenazas, insultos o pequeños golpes. Los delincuentes buscan ocultarse y aprovechan el caos de las horas pico: 9 am, 2 pm y 6 pm.

“El celular se ha convertido en un motín muy apreciado, porque se puede vender en minutos, pero el delincuente se ha especializado. Hay todo un proceso, porque uno extrae el objeto, otro lo desbloquea y hay uno más que lo pone al mercado, incluso por redes sociales”, relata Ruiz.

Pero hay otros objetos que los ladronestambién buscan sustraer: bolsas, carteras, ropa y hasta calzado.

Un infinito de corrupción

César García, uno de los cinco millones de pasajeros que viajan a diario en el Metro, fue víctima de robo en un abrir y cerrar de ojos. Todo fue tan rápido y confuso que no supo cómo ni quién le arrebató el celular de una manera tan perfecta.
“El supervisor de la estación me indicó, con descaro, que detrás de estos casos hay una persona que dirige a todos los rateros y era común que se robaran celulares a esas horas”, manifiesta César García.

Para el Presidente del Consejo, el gran problema con el robo no es tanto la existencia de personas que delinquen, “el trasfondo es la corrupción de la policía que se encarga de vigilar”, expresa.

Datos de la organización detallan que la corrupción resta un 60% del total de casos que presentan las autoridades, ya que, según sus investigaciones, elementos de la Policía Bancaria e Industrial —encargada de la vigilancia del Metro— llegan a pagar al Ministerio Público por disminuir las cifras. “Se trata de un ciclo de complicidades”.

Para combatir la inseguridad al interior del Metro, es necesario colocar botones de pánico y teléfonos de emergencia, agrega. Pero eso no es una solución definitiva. Los usuarios también deben estar alertas y observar conductas sospechosas, ya que esto último permite disuadir el delito.

Si eres el próximo en ser robado en el Metro, primero debes avisar a un integrante de la Policía Bancaria Industrial para que detenga al presunto delincuente. Luego, acudir al Ministerio Púbico para levantar una denuncia por robo (aunque tu celular no sea de última generación) o registrar el hecho en la página virtual de la PGJCDMX. Y cuando las autoridades soliciten ratificar la denuncia, no olvides acudir, solo así completarás el proceso de tu denuncia.

Como las campañas de prevención no han disminuido el índice de atracos, a los pasajeros no les queda más que no dormirse en las mieles de la confianza que viaja entre estación y estación.

En Cifras:

  • 150 averiguaciones por robo en el Metro se hicieron solamente en el mes de abril de 2016.
  • 5.6 millones de usuarios utilizan el  Metro a diario en la Ciudad de México.
  • 2.5 millones de personas rebasan la capacidad del Metro a diario.