Una ciudad sin diésel

Por una movilidad amable con el medio ambiente

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En 2025, la CDMX sacaría de las calles los vehículos a diésel, pero a dos años y medio de dicho compromiso, el avance ha sido nulo

En 2025, la Ciudad de México sacaría de sus calles a todos los vehículos que utilizan diésel como una medida para revertir el cambio climático. A tres años de ese compromiso entre la CDMX, Madrid y París, la capital mexicana no presenta avances.

En 2016, alcaldes de 44 ciudades de todo el mundo se reunieron en la Ciudad de México para hablar de los problemas que enfrentan todas las urbes. En una de las conferencias de prensa de la sexta Cumbre Bienal del C40, el entonces jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera; la alcaldesa de París, Francia, Anne Hidalgo y la alcaldesa de Madrid, España, Manuela Camarena firmaron un acuerdo para que en nueve años los vehículos con motor a diesel quedaran fuera de sus ciudades.

Al mismo tiempo se comprometieron a fomentar las energías alternativas, el uso de la bicicleta y los traslados a pie. Al menos en Madrid, Barcelona, París, Londres y algunas ciudades de Alemania se ha restringido el paso de autos altamente contaminantes a las zonas centrales de las urbes, en el caso de la CDMX  apenas el 3 de junio se presentó un programa preliminar para reducir las emisiones en el sector movilidad: del diesel no se dijo nada.

El problema de los vehículos pesados

De acuerdo con el documento La NOM 044: Retos y Oportunidades para su Cumplimiento elaborado por el Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO) los vehículos pesados a diésel tienen un impacto desproporcionado sobre la calidad del aire de las ciudades, pues se estima que tienen, al menos, dos generaciones tecnológicas de atraso, “lo que en términos aplicados significa que un camión nuevo en México contamina lo que 200 camiones nuevos en Estados Unidos”.

En la Zona Metropolitana del Valle de México este tipo de vehículos solo representan el 15% del parque vehicular; sin embargo, emiten el 81% de las emisiones totales móviles de partículas PM2.5, según datos del Inventario de Emisiones Contaminantes y Efecto Invernadero elaborado por el INEGI.

¿Por qué la CDMX usa diésel?

En la Ciudad de México el Metrobús, algunos camiones de transporte concesionado, los tráileres, los vehículos de carga y volteo utilizan diésel. La razón es su eficiencia relacionada entre el costo y durabilidad.

Entre las razones por las que el transporte de carga y pasajeros utiliza diésel destaca el menor costo en comparación con las gasolinas, además de que como combustible libera un 10% más de energía, por lo que es más eficiente, además de que permite una aceleración más rápida y mayor potencia para los vehículos que llevan carga.

El problema, según datos del Consejo Internacional sobre Transporte  Limpio (ICCT por sus siglas en inglés) es que el diésel contamina más, pero no con CO2 que es el gas asociado al calentamiento global, sino con óxidos de Nitrógeno (NO2), altamente contaminante y perjudicial para la salud.

De acuerdo con Alex Arias, especialista en temas ambientales de la Universidad La Salle, el diesel es un combustible muy pesado formado por grandes cadenas de carbono que al tener un proceso de combustión generan una mayor energía calorífica y es útil para mover grandes pesos, por eso se utiliza en vehículos de carga y pasajeros, sin embargo, también produce más partículas y óxidos de nitrógeno, los cuáles se relacionan con daños a la salud, sobre todo en niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.

Plan de reducción de emisiones del sector movilidad

El Plan presentado por la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum consiste en generar medios de transporte más sustentables, mejorar la tecnología existente y cambiar las condiciones de movilidad de la CDMX para lograr reducir el 30% de contaminantes por fuentes móviles hacia el 2024, sin embargo, en ninguna parte del plan se tomó en cuenta el uso de diésel.

Entre las medidas propuestas y que estarán a discusión destacan contar con una nueva norma para que las vialidades por las que circula el transporte de pasajeros y de carga cuente con horarios y corredores determinados y la actualización de la totalidad de la flota de transporte público para hacer que solo circulen aquellos con menos de 12 años de existencia; además el 80% de la flota de organismos públicos y 50% de concesionados utilizarán tecnología Euro V o mayor.

En el transporte de carga que actualmente circula en la ciudad se colocarán trampas de partículas y restricciones de ingreso; habrá un programa de electromovilidad para el transporte de reparto; para 2024 el 10% de los autos que circulan en la ciudad serán híbridos o eléctricos y se sustituirá toda la flota de la administración pública formada por 7,500 vehículos por otros de alto rendimiento.

Por una movilidad amable con el medio ambiente

Para el especialista en Ingeniería y Cambio Climático de la Universidad La Salle, Alex Arias Martínez, el plan presentado por la jefa de Gobierno sí logrará disminuir  las cantidades de Ozono y Óxidos de Azufre; no así con las partículas PM10 y PM2.5.

“Lo importante sería saber si el transporte que usa diesel se va a meter en un plan, necesitamos saber en qué condiciones trabajan los autobuses que hay en la ciudad porque para todos es evidente que emiten humo negro y todo ese el material particulado se va a la atmósfera. Aún no sabemos cómo se va a atacar ese problema o qué mantenimiento recibirán los camiones, si no se pone atención en ello, las soluciones seguirán siendo parciales”, dice.

Arias Martínez agregó que también es urgente que los estados de la Zona Metropolitana se integren a los proyectos de reducción de emisiones, de lo contrario ningún proyecto de la ciudad conseguirá beneficios ambientales.

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