Ambulantaje con estilacho panista

El viernes pasado fui a la Condesa. Luego de un trámite fallido, llegó la hora de comer. Me acerqué a las calles donde se encuentran tanto El Califa como El Farolito, por Alfonso Reyes. Confiado en que en esa parte de la Condesa ya hay parquímetros, busqué un lugar donde estacionarme. Lo encontré más o menos pronto. A punto de apagar el motor llegó un franelero. Les ahorro el diálogo habitual, porque ya se lo saben hasta el cansancio. Pero algo me hizo dudar. ¿Un franelero? ¿Qué no era éste un lugar claramente balizado? Miré la calle y sí. ¿Entonces? “Aquí te lo cuido, no le tienes que echar monedas”, ofreció el camarada, como él me llamaba a mí. “Pero, es un lugar de pago”, insistí. “No, es nuestro, es de la Asamblea de Barrios. Mira, ve el parquímetro, no sirve”. En efecto, el aparatejo tenía clausurada con cinta adhesiva y papel las ranuras y pintura de spray por todas partes. Destruido, más que vandalizado. “¿Y si vienen los de ‘la araña’?”. “No vienen, te digo que este lugar es nuestro. Mira, ese edificio también es nuestro”. Una manta colgada, y el deterioro del inmueble, no dejaban lugar a dudas. Era suyo el edificio. Y esa calle también.

Si unos señores se adueñan de la calle está mal. Si la autoridad no corrige eso y renuncia a hacer valer un nuevo programa como el de los parquímetros (implementado luego de consultas y debate) está peor.

Pero lo que ya rebasa toda lógica y proporción es que sea la propia autoridad la que diseña un esquema de apropiación privada de espacios públicos cuyo formato no puede ser calificado sino como de cochupo institucionalizado. Como lo que me temo está ocurriendo en la panista delegación Benito Juárez.

El fin de semana la delegación Benito Juárez presentó un programa que si no fuera porque en la ciudad de México se ve de todo, podríamos calificarlo de inverosímil. El delegado Jorge Romero, cabecilla del PAN capitalino, se pasó por el arco del triunfo la filosofía de apego a la legalidad que históricamente ha dictado la doctrina blanquiazul y anunció que, en los hechos, darán trato de formales a los informales.

La nota de Reforma de Lorena Morales del 20 de octubre pasado dice así: Los primeros prototipos de puestos fijos para ambulantes fueron instalados ayer en la Delegación Benito Juárez. Cada una de estas estructuras tiene un chip que sirve como folio electrónico, cuya finalidad es detectar aquellos que sean pirateados o clonados, explicó el Jefe Delegacional, Jorge Romero”.

La descripción sigue, es un poema: “Las estructuras tienen mayor altura que los puestos fijos actuales y todas serán de color negro. Está prohibido colocarle letreros en el exterior, sólo se permite que los porten en la cara interna de las puertas, que al ser abiertas exhibirán los anuncios. ‘El simple hecho de atreverse a poner una lona, que saquen un refri o saquen canastas, en ese instante llegamos y cerramos, y se les revoca el permiso. En la noche tiene que estar cerrado y con luz’, indicó (el delegado) Cada uno de los puestos cuenta con una luminaria, cuyo suministro de energía eléctrica debe ser pagado por el comerciante ambulante. Para ello, les fue instalado un medidor de luz. Ayer, con apoyo de una grúa de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), los muebles fueron conectados a la energía eléctrica. Se estima que cada estructura tiene un costo entre 50 y 60 mil pesos y tiene que ser pagado por los comerciantes, la Delegación no invierte ningún recurso. ‘Que no vayan a salir dos o tres (comerciantes), con que pobrecitos porque no pueden comprar uno nuevo, a lo mejor esas personas no, pero sus líderes sí, los líderes que tienen Suburban último modelo, sí se los pueden comprar, que saquen su liderazgo y ordenamos la vía pública aquí en Benito Juárez’, expresó Romero”.

Sé que la cita es larga, pero me parece que no tiene desperdicio. Porque en esa nota don Romero nos dice claramente que sabe que los líderes de los ambulantes pueden entrarle al negocito (¿negociote?) que les está proponiendo, que aparte porfis (ya ven que es panista) que se vale ser ambulantes o informales pero nada de lonas o refris, no señor, informales pero chulitos; y que no vayan a salir con sus improvisaciones y diablitos, que para eso él mismo les pondrá en contacto con una empresa de clase mundial como es la CFE.

Perdón: ya no entiendo nada.

¿O sea que el delegado está diciéndole a los comerciantes formales que en su demarcación el PAN renuncia a la cultura de la legalidad? ¿Don Romero quiere que los ciudadanos entendamos que lo que importan son las clientelas electorales y no los ciudadanos que reclaman ordenamiento del ambulantaje? ¿Y qué va a pasar si en esos puestos venden piratería, Don Romero? ¿Usted quedará en calidad de cómplice de quienes usen eso para vender cosas ilegales? Y ultimadamente, quién pompó ese prototipo, cuándo se concursó, quiénes participaron en la decisión, cuándo dijeron que sí los vecinos, quién más cree que esto es una solución. Todo huele muy raro, don Romero.

¿Quieren saber lo mejor? Pues que si hoy ustedes entran al sitio web de la delegación BJ podrán encontrar la siguiente dirección: http://delegacionbenitojuarez.gob.mx/tramites-y-servicios/cesac/retiro-de-puesto-ambulante-fijo-y-semifijo

Es decir, que la delegación ofrece retirar puestos ambulantes. “¿Cuál es el beneficio o resultado?”, se lee en esa página de internet. “Garantizar el correcto funcionamiento de la vía pública, así como su liberación en caso de afectación por el comercio ambulante, asegurando así el libre tránsito peatonal y vehicular”.

O sea que unos puestos no se valen pero otros sí, ¿o cómo? ¿O con qué líderes del ambulantaje sí jala el delegado y con qué líderes no?

Ah que Don Romero tan emprendedor con lo que no es suyo. Se comporta igualito a la Asamblea de Barrios.

(SALVADOR CAMARENA / @salcamarena)