Calderón y el garrote, según Fox

Hace unos días tomé el testimonio del expresidente Vicente Fox Quesada para la Comisión de la Verdad de Oaxaca. El contenido de esta declaración, sobre su responsabilidad en el conflicto oaxaqueño de 2006, será dado a conocer en marzo próximo, cuando se haga público el informe sobre los hechos que motivaron las violaciones de los derechos humanos del pueblo de Oaxaca.

A sus 73 años de edad, Fox ya cambió las botas puntiagudas por unos tenis de basquetbolista. Pero a lo que sigue siendo incondicional este hombre de 1.92 metros de altura es a su estilo brutal para decir las cosas. Una vez que terminé de tomar su testimonio, me comentó en entrevista algunos asuntos de la actualidad.

Primero hablamos sobre la asamblea que realizará este abril la Organización de las Naciones Unidas, con el fin de avanzar en la despenalización a nivel global de las drogas, una causa a la que el expresidente se ha sumado de tiempo completo.

“Esto de la ONU no es más que un paso más. Hay muchos más pasos anteriores en términos reales, prácticos, en donde se toma la decisión de despenalizar o legalizar como ya se hizo en Holanda, Portugal, Uruguay y como ya hicieron 30 estados en la Unión Americana en materia medicinal, y México, con esta decisión de la Suprema Corte de Justicia; entonces ya nadie detiene ese proceso”.

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Fox, empresario antes que político, desde su conocida fe católica hace una defensa moral de la liberalización de las drogas. “Las personas fuimos creadas libres, con absoluta libertad, inclusive Dios mismo, cuando nos crea, nos da esa libertad amplia de que podemos pecar contra él, llevarle la contra, ofenderlo, blasfemarlo, digamos, en el ejercicio de nuestra libertad con la que cada ser humano hemos sido creados”.

“Y la última prohibición vigente es la de las drogas. Todo lo demás ya se derrumbó: el aborto, personas del mismo sexo. No tiene por qué subsistir esta situación, salvo que los americanos la sostengan. Ellos crearon el paradigma de la prohibición que se extendió a todo el mundo, y ellos van a desmantelar el paradigma, ya lo están haciendo, y los demás en el mundo debemos de ver esa realidad. Dicho esto, está plenamente justificado para mí avanzar no hacia una sola droga, sino a todas, y que cada persona se haga responsable de su salud, de sus decisiones: si fuma o no fuma, si bebe o no bebe, si usa droga o no usa droga. Necesitamos personas con capacidad de decidir correctamente, que tengan plena información, que tengan muchos temas de prevención, y que al final, si alguien quiere drogarse hasta morirse nadie lo va a poder evitar”.

– ¿Cuál es el principal problema de la prohibición actual?

– Las prohibiciones no funcionan. Nixon trató de imponer esta prohibición a todo el mundo y fracasó totalmente. El presidente Calderón trató por la vía del garrote y del ejército de desaparecer a los carteles y desaparecer la droga. ¿Qué logró? Más cárteles y mucha más droga, muchos más carteles que antes, mucha más violación a los derechos humanos que antes, y mucha más violación a los debidos procesos jurídicos y una situación que ha perjudicado seriamente al país. En todo el mundo occidental, en todos los países se consume droga y no anda alguien con garrote como en las cruzadas de la guerra santa apaleando a los cárteles para acabarlos. Se convive con el problema, se le buscan las mejores soluciones y eso es como están sucediendo las cosas.

(Continuará…)

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Testigo y narrador de conflictos del primer cuarto del siglo XXI en México y otros países. Su más reciente libro es Slim (Debate, 2015). Participó en la Comisión de la Verdad de Oaxaca que investigó y consignó a funcionarios por ejecuciones extrajudiciales y actos de tortura. Cofundador de agenciabengala.com.