Cuando el gobierno juega con fuego

Continúa la entrevista con el porro que participó en los operativos extralegales del gobierno contra el movimiento social en Oaxaca durante el conflicto de 2006. Habla sobre el seguimiento especial que hacían de algunos de los activistas que formaban parte de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca.

Nos tocaba más que nada, a los que no nos conocían, a los que no eran muy visibles como nuestros líderes, ingresar ya fuera al Zócalo o a Santo Domingo, donde estaban los campamentos de protesta y en un principio pues, más que nada a identificar a Flavio Sosa, César Mateos, Marcelino Coache, Rogelio Pensamientos, Florentino López… O sea, nos mandaban a ubicar más que nada a ellos. Meternos al Zócalo y avisar: “¿Sabes qué?, pues va fulano o zutano para allá”. Tratar de ver los movimientos que ellos hacían en el plantón del Zócalo.

LEE EL INICIO DE ESTA SERIE: TESTIMONIO DE UN PORRO 

No sólo hacían labores de seguimiento, sino varios ataques directos, como el que se registró el 27 de noviembre de 2006.

Nos llevaron a nosotros con Aladín y el Krusty al ataque de las oficinas de Flavio Sosa. Ahí nos mandaron una noche y las indicaciones eran robar cualquier equipo de cómputo y papeles que hubiera. Primero nos juntamos unos en 5 señores y otros en Camino Nacional. Empezaron a recogernos y de ahí nos fuimos a lo que es el Consejo de Tutela. Ahí hay unas oficinas de la policía en las que nos dieron tres camionetas. Cuando llegamos a la oficina, una se quedó tapando el paso en donde inicia la diagonal y la otra tapando donde está el panteón general.

Con la otra camioneta, lo que hicimos fue tirar el portón. El que iba manejando se echó de reversa y rompió la puerta, porque el zaguán era de madera. Y ya nosotros fuimos los que ingresamos al inmueble, pero ya nos habían dado las indicaciones nuestros dirigentes de que fuéramos sobre computadoras y papelería. No vimos si había gente o no, ahora sí que entramos a lo que íbamos, la euforia era entrar y agarrar computadoras y papeles.

Ya luego fuimos otra vez al Consejo de Tutela, que era donde estaban las oficinas de la Policía Auxiliar Bancaria Industrial y Comercial. Ahí se hizo entrega de los CPUs, toda la información, incluso después de eso ahí se quedan resguardadas dos de las tres camionetas que nos habían dado.

El porro relata otros ataques hechos con fuego. Como por ejemplo los atentados con bombas en cajeros de bancos que reivindicó un supuesto grupo guerrillero llamado Organización Revolucionaria de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, la ORAPPO. En realidad, el grupo era un invento oficial y quienes colocaron estos explosivos fueron policías ministeriales con ayuda de los porros. Más grave aún es el señalamiento de que el incendio del Tribunal Superior de Justicia, ocurrido el 25 de noviembre, fue realizado en realidad por el mismo grupo ilegal.

A nosotros lo que nos encargaban era poner los bloques, tapar las calles y cuidar a estas personas de la policía que iban a hacer la colocación de esos explosivos. Todas las que hubo con salchichas fueron de la misma policía, no fueron colocados por los de la APPO. Fue como el incendio de lo que era el tribunal, ahí fue igual, fue gente que lo supo hacer, hubo mucho manejo de explosivos pero fue por parte de los mismos policías de gobierno.

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Testigo y narrador de conflictos del primer cuarto del siglo XXI en México y otros países. Su más reciente libro es Slim (Debate, 2015). Participó en la Comisión de la Verdad de Oaxaca que investigó y consignó a funcionarios por ejecuciones extrajudiciales y actos de tortura. Cofundador de agenciabengala.com.