“El problema con la palabra gobierno”, por @felpas

En griego, gobierno (κυβερνάω) es un término naval y significa pilotar un barco. El piloto no necesariamente es el capitán. Es el que conduce. Si no maneja un barco sino un auto, se llama chofer y te llevará y traerá por la ruta señalada y no se va a desviar. Para eso le pagas.

Es comprensible que quien gobierne tenga cierta autoridad. No vas a decirle al piloto de un avión, por ejemplo, que por favor aterrice en otra ciudad distinta a su itinerario (si lo haces, eres un terrorista). En el avión la autoridad es el piloto, y es un poder que le cedemos porque no sabemos despegar y aterrizar a salvo un jet. Es su función y le pagamos por eso. Otro ejemplo: si no eres muy afecto a llevar las riendas de tu hogar, o estás muy ocupado en tus cosas como para perder tiempo en lavar, planchar, barrer, trapear, fregar y sacudir, también pagas para tener personal de servicio. Es posible que eventualmente te den alguna orden: “Voy a aspirar la sala, si gusta puede irse al comedor.” Y tú obedeces. Pero no son la autoridad, mucho menos son los líderes.

El problema con la palabra gobierno es que ya representa liderazgo, poder, dinero. Aquí es donde habría que reprogramar ese vocablo. Porque los gobernantes deberían ser como los pilotos, o los choferes, o el personal de servicio. O como tú. O como yo.

Pero es como si en tu casa tu personal de servicio ya fueran los reyes del hogar y tu un inquilino de segunda. Ocupan el sofá y el control de la tele. Vacían el refrigerador y traen invitados sin tu permiso. Arman orgías. Te ensucian el baño, te dejan sin agua caliente. Quitan tus fotos y ponen las de ellos. Se ponen tu ropa, te roban, te engañan. Mientras, les sigues pagando, básicamente porque no quieres lavar, planchar, barrer, trapear, fregar, sacudir y aspirar. Pero ¿qué crees? Ellos ya tampoco lo están haciendo, así que si quieres que tu casa esté limpia, debes hacerlo por tu propia mano. Aunque sea ilegal y ellos guarden las escobas y los trapeadores en un cuarto con llave, no sea que vayas a quitarles el trabajo. Se sienten tus jefes. Y como tales, tienen todos los derechos y ninguna obligación. Disponen de tus bienes, se adjudican privilegios. De vez en cuando limpian algún rincón y lo anuncian con volantes que pegan en tu recámara como si eso fuera un logro sexenal. Y a eso le llaman gobierno democrático.

Se olvidan ellos, y olvidamos nosotros, que sólo son servidores públicos. No son nuestros líderes. No les debemos nada a ellos, pero ellos sí nos deben todo a nosotros.

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(FELIPE SOTO VITERBO / @Felpas)