¿Elecciones arregladas?, por @mariocampos

En las últimas semanas, personas que considero bien informadas me han dicho que las elecciones del 7 de junio en la capital del país ya están resueltas. Que contra lo que pudiéramos pensar la moneda no está en el aire cuando se trata de las jefaturas delegacionales, y que ya se sabe quién ganará qué.

Según esa versión, el PRD se mantendrá como la primera fuerza salvo por tres delegaciones: la Cuauhtémoc, que quedaría en manos del morenista Ricardo Monreal; Cuajimalpa, que seguiría siendo un bastión priista, y por Benito Juárez, que se mantendría panista, bajo la premisa de que Mancera habría pactado con Jorge Romero para mantener su territorio, bajo la promesa de tener a un aliado en la Asamblea Legislativa del DF, toda vez que Romero va de primero en la lista de plurinominales del PAN.

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Me niego a pensar que eso sea cierto. No porque dude de los posibles acuerdos cupulares. No sería ni la primera ni la última vez que algo así ocurriera en el país. Y entiendo que en una elección intermedia, como en la actual, las estructuras de partido pesan mucho y eso permite a los partidos negociar a partir de los votos seguros con los que cuenta cada uno.

No obstante dudo de esas versiones porque no contemplan la posibilidad de una participación espontánea, no controlada, que cambie el resultado final. Y aunque sé que hay un clima general de apatía y desconfianza hacia los políticos, también creo que en el DF hay lugar para sorpresas.

Pienso, por ejemplo, en Morena, partido que dicen podría tener un peso importante en la Asamblea. ¿Por qué ahí sí y en las delegaciones no? No entiendo. También creo que delegaciones como Benito Juárez o Miguel Hidalgo están viviendo procesos electorales interesantes.

Y aunque las encuestas parecen augurar el triunfo del PAN en la primera y del PRD en la segunda, no me atrevería a darlos como un hecho. En el primer caso porque, aunque el PAN es una marca muy poderosa, la camarilla en el poder ha tenido un desgaste importante y si los electores cierran filas en torno a una sola opción opositora, entonces podrían darle un buen susto.

Algo parecido podría ocurrir en Miguel Hidalgo. Sin duda el PRD tiene en David Razú a un buen candidato pero sería un error descalificar a la base del PAN que ya ha ganado en anteriores ocasiones, y que hoy tiene a una candidata – Xóchitl Gálvez – con un altísimo reconocimiento de nombre que le permite ofrecer una opción real a los electores.

Quizá los que dicen que esta elección está resuelta estén en lo correcto pero yo, al menos hasta ahora, quiero creer que el futuro de los gobiernos de la ciudad sigue siendo algo que decidirán los electores el 7 de junio y no las élites políticas de la capital. Veremos en unas semanas quién tenía la razón.

(Mario Campos)