“Heli”, por @AlexxxAlmazan

Heli es una película sobre la violencia contemporánea, pero acá no vemos sicarios ni capos. Tampoco hay corridos o clichés. Lo que hay es un joven obrero que de pronto entiende que sus buenos principios no sirven frente a unos militares hijos de puta. Su familia (la esposa, el bebé, la hermana de 12 años y el padre) y un noviecillo que se roba dos paquetes de cocaína sabrán que hay otro tipo de maldad: la que hace añicos a la esperanza. Lo cuento porque fui a verla al cine con una amiga norteña, cuyos parientes han sido asesinados y secuestrados, sólo porque a los narcos de la región les ha pegado la gana.

“Los chilangos deberían ver Heli”, le dije a mi amiga cuando salimos, Así sabrían que fuera de DF se vive en una cotidianeidad de miedo.

“¿Tú crees que les impacte?”, me preguntó con cierta incredulidad porque ambos pensamos que el chilango cree que México es únicamente el DF y no se da cuenta de que el círculo de la violencia se está cerrando y viene por nosotros.

“Debe abrirles los ojos”, le insistí, “la escena de los niños torturadores es terrible”. “Pues ojalá,” me dijo, “en el DF no se sabe mucho de esto porque como la vida ya es de por sí difícil, para qué preocuparse por la ajena”.

“¿Cómo sorteas tanto duelo?”, le pregunté.

“La vida sigue”, me contestó. “Igual que en la película. No creas que soy una insensible, lo que pasa es que el sentimiento se te anestesia con tanta desgracia. Puede verse frívolo, pero es tanto el dolor que prefieres evadirlo. La otra es que busques venganza, pero te va peor. Yo prefiero tragarme el duelo y llorar a solas. Seguir con tu vida, así bien zombi. Porque también la manera en que matan ahora a la gente es bien saica y no quieres recordarlo. Yo sé que está mal, pero así es la pinchi resignación.”

“Pero no podemos resignarnos”, le dije.

“¿Y qué hacemos?”, me respondió, “ustedes que viven en el DF no han hecho nada para frenar la violencia, menos los que venimos de ciudades donde narcos, policías y políticos son la misma calaña.”

“Acá también lo son…”

“Pero allá en mi rancho siempre te sientes como desprotegido.”

“¿En el DF te sientes protegida?”

“Sí, aunque en el DF hay otros códigos de miedo de los que debes de cuidarte. Pero el día que acá empiecen a dejar colgados en los puentes o la gente sufra la brutalidad militar, como le pasa a Heli, seguro van a sentirse solos, como ya nos sentimos muchos… ¿Entonces crees que sí les impresione la muvi?”

“Tiene que”, le respondí.

Yo estoy a favor de la legalización de la mota, pero me conformo con que los que se meten droga y media vean la muvi y se les haga un nudo en la garganta.

(ALEJANDRO ALMAZÁN)