“Impresiones de un turista”, por @dmorenochavez

Regreso a este espacio después de dos semanas de ausencia. No había podido escribir, pero tengo un buen pretexto para ello: por razones laborales, me pasé dos semanas en España. Y ese es el tema de esta columna.

Pero no se apuren, no pretendo hablar de turismo y menos ensalzar las ventajas innegables del primer mundo, con ese tono que usan algunos de “preferiría vivir ahí”.

No. Soy felizmente chilango.

Más bien, les comparto la envidia que me dio ver lo habitables que son ciudades como Madrid y Barcelona, gracias a políticas públicas, que nunca entenderé que no puedan instrumentarse acá.

Porque ambas ciudades tienen ventajas derivadas fundamentalmente de que parecen pensadas, diseñadas -así de simple como suena- para su gente, no para sus autos, ni para sus autoridades, y cuyo crecimiento ha sido planeado.

Como no envidiar, por ejemplo, el profundo respeto hacia personas con discapacidad, que pueden entrar sin problema a (casi) todo edificio público o privado: las rampas o los elevadores son simplemente obligatorios. No hay restaurante sin un baño diseñado expresamente para su acceso.

¿Suena complicado de instrumentarlo en México, donde no pueden entrar ni al Senado?

Son ciudades limpias, con sistema de recolección de basura ordenados, basureros en cada esquina y camiones que recorren cada colonia por las noches.

Cuentan con un sistema de transporte público eficiente, basado en tranvías, camiones y metro. Nada de peseros.

Los taxis los puedes tomar en casi cualquier lugar, pero hay zonas establecidas como bases, a donde llega cualquier taxista a esperar a un cliente.

Es notable el impulso, desde el gobierno, a usar bicicletas y a caminar: carriles para bicis que se respetan, lugares para estacionarla… Y para los peatones, una arraigada cultura del automovilista, basada en “los peatones tienen preferencia”. Nunca vi a un auto lanzarse encima de los peatones.

¿Es imposible para el DF?

Barcelona, de manera muy destacada, es una ciudad planeada, con un crecimiento ordenado, incluso en el centro, donde hay algo más parecido a un “caos organizado”.

¿Por qué en Barcelona no ves baches? ¿Habrá alguna fórmula mágica? ¿Por qué hay banquetas bien hechas? ¿Brujería?

No hay cables de luz a la vista, hay presencia policiaca, aunque discreta y dispuesta a colaborar…

No dudo, por supuesto, que la bonanza económica que vivió España hasta hace dos o tres años haya sido importante para todo esto. Pero sobre todo, creo que tiene que ver más con planeación, respeto al ciudadano, gasto ordenado…

Confieso que sí me dio envidia.

Es obvio que no soy especialista en temas urbanos o en planeación. Sólo un habitante del DF, al que le cuesta trabajó entender que sigamos entrampado en temas tan simples como encontrar en la calle un bote de basura. Y que no deja de sorprenderse cuando viaja a otro país y ve que vivir bien en una ciudad, es posible.

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(DANIEL MORENO CHÁVEZ)