“La epidemia de la mala redacción”, por @felpas

¿O soy yo —que he tenido mala suerte y soy un fijado— o últimamente las noticias en los periódicos son más ilegibles que antes? (No, editores de Más Por Más, no se suiciden: estoy hablando de los “otros” periódicos… aunque admitámoslo, por acá también se han ido algunas líneas fallidas.)

Con “últimamente” me refiero a que es algo que se ha manifestado de unos meses a la fecha. No es que antes las noticias fueran obras maestras de la literatura, mucho menos con sus titulares que inician en verbo, pero al menos su redacción tenía cierto decoro. Un periódico perfecto es imposible y siempre se escapa alguna errata que le salta a la cara del lector cuando menos se lo espera, pero estos ya son otros niveles. Seguramente lo habrás notado, lector: la epidemia de la ilegibilidad y el desaseo se está adueñando de las redacciones de este país.

Empieza por cómo egresan los estudiantes universitarios (de los cuales algunos terminan redactando noticias). Nadie les enseñó a escribir correctamente, han leído poco y mal, consideran que con el corrector de Word basta para dominar la ortografía y lamentan que su editor les impida usar emoticones para enfatizar.

El problema continúa precisamente con los editores. Ellos padecen una versión socialmente más aceptable de la trata de personas y la esclavitud, con la diferencia de que nadie los tomaría jamás como objetos sexuales. (Yo mismo he sido editor en otros tiempos, sé de qué hablo… y sí, me encantaría.) Sujetos al cierre de edición, llevan jornadas infames en las que inexorablemente dejan pasar, sin ver, la nota mal escrita o el boletín de prensa de la oficina de gobierno.

Cuando recién empecé a trabajar en este oficio, hace 20 años, mi entonces jefe me explicó lo que tenía que hacer como editor: “Mira, de los textos ni te preocupes; al fin que en México la gente no lee.” Literal. Con los años me fui dando cuenta que no es que la gente no lea, sino que esos textos mal escritos, salidos de alguien que no sabe escribir, no los lee ni su editor, no digamos ya el lector. La gente sí lee. Y hay que preocuparse mucho de los textos. La muestra es que estás leyendo.

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(FELIPE SOTO VITERBO / @Felpas)