Vamos a comprar armas ¡ya!

Es un hombre pío, va a la iglesia todos los domingos, se reventó como pudo hasta los 24, tuvo sexo en burdeles vip para ser discreto, luego buscó a una linda y joven esposa virgen para que fuera la madre de sus hijos. Estudió en escuela de los Legionarios de Cristo, hace una donación mensual a la organización católica que rescata a niñas embarazadas para evitar que aborten. Defendió a capa y espada, en la Coparmex y donde pudo, al padre Marcial Maciel cuando se demostró plenamente que había abusado sexualmente de niños y mujeres a su servicio. Pablo es, ante todo, un hombre piadoso. Marchó en la Ciudad de México para defender a la familia tradicional, se registró en el Partido Acción Nacional hace 15 años, hace todo lo que esté en sus manos y en su cartera para impedir que las mujeres, cualquier mujer sin importar sus circunstancias, puedan tener acceso a la terminación de un embarazo no deseado; a él, tan probo como es, no le importa si la mujer tiene un producto en su vientre sembrado por una violación, por un incesto. La vida desde la concepción es lo más importante para él. Porque aunque no haya leído la Biblia en los últimos 20 años, tiene un lindo ejemplar en su buró.

Como él hay miles de neoconservadores que en lo privado pagan por sexo, inhalan cocaína o alguna droga de diseño, que beben casi a diario, han sido infieles al menos una vez en su matrimonio, su esposa y sus lindos hijitos son para presumir en domingo y Hola!, pero durante la semana son en realidad una monserga a la que no quieren llegar cada noche. Su esposa, linda y educada, buena madre comprometida, es en realidad un trofeo que ratifica su clase social y la raza a la que ambos pertenecen. En sus vacaciones viaja a Austin, Texas, donde tiene una colección de rifles de asalto y mata venados por deporte. Es un hombre ejemplar.

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Pablo, al igual que otro panista, el senador José Luis Preciado Rodríguez, quiere que las armas se legalicen en México. Hace unas semanas el senador panista propuso que los habitantes de México puedan ir armados para defenderse. Propuso que los empresarios, políticos y en general los hombres tengan armas en sus automóviles y en sus negocios para la seguridad y legítima defensa de la población. Preciado Rodríguez nos hizo el favor de especificar que no podemos comprar armas de alto calibre de uso exclusivo del ejército, de allí en fuera todo se vale. Este panista no está solo, miles de empresarios, especialmente los más conservadores del norte del país, buscan la posibilidad de imitar las leyes norteamericanas para legalizar la portación de armas de uso personal. Un grupo importante de panistas está trabajando en un proyecto de ley que estipula escuelas de adiestramiento especial para disparar armas de fuego (a imaginar quién las va a financiar). Dicen, quienes estuvieron en esa reunión privada, que buscan que presidencia apruebe su propuesta como una forma de apoyar al gobierno federal a la protección ciudadana; que están trabajando en un proyecto mejor que el norteamericano para evitar que las personas con antecedentes penales compren armas y para que pasen por estudios psicológicos antes de hacerse de un instrumento mortal. (Claro, como los políticos asesinos no tienen antecedentes penales).

Afortunadamente las primeras reacciones ante las declaraciones públicas del panista José Luis Preciado Rodríguez han sido positivas. El General de Brigada Gustavo Nieto Navarro le respondió que estamos intentando desarmar a México, no lo contrario. Pedro Santos de la Cámara de la Construcción (CMIC) criticó la propuesta y se negó a apoyarla. Los representantes hoteleros de Quintana Roo declararon que la solución no son las armas sino la educación, la justicia y la paz social. Pero se cocina en todo el país, en especial entre empresarios y la gente con mayores recursos, la discusión de impulsar y cabildear para reformar el Artículo 10 constitucional, a fin de establecer una política que permita que ellos, los privilegiados, tengan acceso a las armas. Nada más peligroso que fomentar el negocio de matar. Ya con las que hay tenemos cientos de miles de heridos, muertos, secuestrados y desaparecidos. Habrá que evitar que en lo oscurito trabajen en su propuesta los que protegen la vida desde la concepción pero pueden aniquilarla cuando les parezca oportuno.