“Lecciones desde Nueva York”, por @SalCamarena

En el número de la revista The New Yorker correspondiente al 26 de agosto de este año, el gran reportero Ken Auletta publica un reportaje sobre Michael Bloomberg, alcalde de la ciudad de Nueva York que está a punto de terminar su tercer, y último, periodo como gobernante de la Gran Manzana (ha sido alcalde desde 2002).

El texto puede leerse como un balance de la exitosa, sin dejar de ser polémica, gestión pública de uno de los hombres más ricos del mundo (según Forbes Bloomberg posee 27 mil millones de dólares, es decir la fortuna número 13 del planeta). Pero también de ese corte de caja se pueden sacar varias lecciones para alcaldes de otras latitudes. En seguida algunos extractos del reportaje:

Bloomberg le dice a Auletta: “El trabajo de un alcalde es decir no. A todos les gustaría tener todo sin costo. Eso es normal. Pero ese no es el mundo real. Es fácil decir sí. No es fácil decir no cuando la gente te grita en un desfile, te saca el dedo o te critica en el periódico”.

Auletta comenta que muchos demócratas e independientes, especialmente entre la clase media alta y los ricos elogian a Bloomberg “como un gerente competente, directo, progresista, una voz efectiva en temas de salud pública, control de armas, temas ambientales, derechos de los homosexuales, derecho al aborto, y muchos otros asuntos importantes para los neoyorquinos”.

Entre 2001 y 2012, en Nueva York las violaciones han bajado 25%, los robos 48%, los asesinatos 36%. Desde que la recesión de 2009 terminó, el número de empleos del sector privado en la ciudad ha crecido 10%, más de cuatro por ciento del promedio de EEUU.

Bloomberg cree que Nueva York se ha vuelto más atractiva para la clase media porque se mejoró la educación, redujo el crimen y se impulsó a las instituciones culturales: “La clase media no está abandonando la ciudad ni sacando de las escuelas públicas a sus hijos”.

Cuando Bloomberg empezó a gobernar NYC tenía 32 millones de visitantes al año, ahora son 50 millones anuales.

Es visto además como alguien que impulsó el carácter empresarial y financiero de la ciudad como nadie, defendiendo a Wall Street incluso del gobierno federal. En su haber están grandes obras de infraestructura como ampliación de líneas de Metro, o el rescate de espacios urbanos como el vistoso High Line Park en el West Side.

No todo fueron éxitos, por supuesto. Pero también de las críticas que se hacen a su gestión se puede aprender. Sobre todo de su política conocida en inglés como Stop and Frisk, que permite a la policía detener, interrogar y revisar a ciudadanos que el policía considere sospechoso. Lo cual, como es obvio, ha generado un alud de críticas porque se detiene más a personas no blancas. Incluso una juez ha pedido a la alcaldía que modifique ese programa, que Bloomberg sin embargo se ha empecinado en defender.

De igual forma, el reportaje expone que crear riqueza en la ciudad no se ha traducido en la misma medida en mayor igualdad para toda la población, e incluso se habla de niveles récord de personas en situación de calle. El alcalde, quien dejará el puesto el último día del año, se defiende diciendo que nunca se había hecho tanto por los pobres de su ciudad como en sus tres periodos.

Bloomberg señala que le gustaría que se pensara en él como alguien que puso en práctica un modelo que muestra “que la ciudad puede ser bien gobernada y puede invertir en su futuro”.

Liderazgo nacional en una agenda de temas que importan más allá de la grilla, creación de empleos, impulso a grandes obras de infraestructura, saber que no siempre se va a ser popular… son algunas de las lecciones que este exitoso alcalde, a quien se ha tildado de poco empático e incluso arrogante, deja a otros gobernantes.

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(SALVADOR CAMARENA)