Lo que el Metro no nos cobra

Mira Bartola, diría Chava Flores, ahí te dejo esos dos pesos. Ahórralos toda la semana pa que la próxima puedas irte un día en metro a trabajar.

[email protected] nos quejamos del aumento en la tarifa del metro y creo que con justa razón; vivimos en un molcajete cósmico con abismos de desigualdad como para subirle a todos parejos. Los cinco pesos por boleto que un clasemediero puede pagar sin mayores problemas sacrificando un vil cigarro, se convierten en un conflicto para familias de varios miembros y pocos recursos. [email protected] que apoyaron el aumento, incluidos los mexicanos imaginarios que participaron en la ridícula encuesta del gobierno olvidan que una buena parte de los que menos ganan suelen ser también los que más gastan en transporte público, ya que viven en la periferia de la ciudad.

Con el aumento del metro se moverán muchas cosas en la microeconomía de los capitalinos. De entrada, si antes a los habitantes de esta ciudad ya nos daba por huir, ahora con más razón porque sólo nos alcanza para el viaje de ida.

Poniéndonos en el otro lado de la balanza, hay que reconocer que el metro nos proporciona desde hace mucho tiempo servicios y beneficios que los usuarios no valoramos adecuadamente y que si estuvieran incluidos en el precio del boleto, a este se le tendrían que agregar por lo menos dos ceros. Por ejemplo:

1.- El arrimón.
¿Cuánta gente vive su vida sin haber sentido un arrimón? En el metro no hay manera de salir sin que no te den uno y no hay que pagar nada, ni casarse ni enamorarse. Es un servicio gratuito y desinteresado.

2.- Masaje holístico.
No hay quiropráctico que logre en el cuerpo lo que se consigue intentando salir de cualquier vagón del metro en hora pico, ni contractura que no ceda ante las decenas de manos y cuerpos previamente humectados que se cruzan en el camino.

3.- Aromaterapia.
El viaje en el sistema de transporte colectivo es una odisea para las sentidos, sobre todo para el olfato que se ve intensamente estimulado a lo largo del recorrido tanto por los aromas característicos de cada estación como por los aromas del sujeto que le toque a uno al lado.

4.- DJ´s
Como en los mejores clubs nocturnos de Europa el metro cuenta con DJ´s ambulantes que van recorriendo los vagones con sus mezclas eclécticas retro-vanguardistas, mismas que venden a precios accesibles a quienes las disfrutan.

5.- Duty Free.
Productos insólitos y de alta calidad, peines, espejos, pasadores, plumas, libros, discos y dvds libres de impuestos llevados hasta su asiento por personal calificado, como si estuviera viajando en un avión sobre el Atlántico.

5.- Música en vivo.
Rock, trova cubana, canciones urbanas, son, blues y música vernácula a capela son apenas algunos de los géneros que conforman la amplia oferta musical y artística del metro. Personajes alucinantes y músicos tradicionales recorren vagón tras vagón ofreciendo un espectáculo aleatorio para escuchas sin prejuicios.

6.- Momento de introspección.
De forma aleatoria entre estación y estación el metro se detiene un instante, apaga las luces y permite a los usuarios un espacio para que estén con ellos mismos y relajarse de la carga de sus ocupaciones y responsabilidades. A veces, dependiendo del estrés del usuario el momento de introspección se puede dar en repetidas ocasiones.

Como ven con todo y el aumento a cinco pesos el metro nos sigue saliendo barato. Pero esto no se los vamos a decir a las autoridades, que bien podrían haber hecho su trabajo con el sindicato, con la burocracia y con los ambulantes antes de cargarle la mano a los usuarios, como acostumbran. Si esta tarde llegara Pedro Infante a nuestra casa y nos diera dos pesos pa´ pagar la renta, el teléfono y la luz, tendríamos que decirle con tristeza que hoy en día con sus pinches dos pesos ya no nos alcanza ni para un boleto del metro.

Ni hablar Mancera, traes puñal. ¡Murió!

(FERNANDO RIVERA CALDERÓN / @monocordio)