06066 | Lord Puntualidad

Lord Bates
Foto: BBC

Vivimos en una era de Ladies y Lords. Pero ¿qué pasa cuando Lord Bates se hace famoso por las razones correctas?

¿Qué tanto es tantito? Vivimos en una era de Ladies y Lords, en la que las redes sociales se encargan de exhibir, enjuiciar y condenar a aquellos personajes que terminan por perder la cordura, convirtiéndose, para bien o para mal, en un referente del inconsciente colectivo.

Sin embargo, ¿qué pasa cuando un Lord se hace famoso por las razones correctas? Hablamos de Lord Bates, ministro de Desarrollo Internacional del Reino Unido, quien decidió renunciar a su puesto por haber llegado un minuto tarde a su comparecencia ante el parlamento. ¡Sí, un minuto tarde y renunció!

Si siguiéramos el ejemplo de Lord Bates, ¿se imaginan todas las veces que a estas alturas ya hubiéramos tenido que renunciar a la chamba, a la novia y hasta a la vida misma?

Y es que los pretextos nos los sabemos de memoria, empezando por el “hay mucho tráfico” —que, por cierto, existe todos los días—, pasando por el “ya estoy aquí, solo me estaciono”, y llegando hasta el “mi abuelita se murió” (por tercera vez en el año).

Hay unos que de plano llegan tan tarde a todo que hasta parece que nacieron a los 10 meses de embarazo. Pero, con su renuncia, Lord Bates nos muestra que la impuntualidad no es un chiste.

“Estoy completamente avergonzado. No estuve en mi lugar y, por lo tanto, ofreceré mi renuncia a la Primera ministra con efecto inmediato”, anunció el ministro, para el que el valor de la puntualidad debe ser uno de los más altos estándares de cortesía y respeto a las instituciones y sus ciudadanos, pues todo funcionario tiene la obligación de alcanzar los niveles de cortesía más altos posibles.

¿Se imaginan cuántos funcionarios nos quedarían en México siguiendo esos principios? La comparecencia de Lord Bates estaba programada para las tres de la tarde, pero después de retrasarse 60 segundos, subió al estrado, reconoció su falla, pidió perdón y anunció su renuncia inmediata, dejando a los presentes con la boca abierta.

Por supuesto, la primera ministra Theresa May no aceptó su renuncia y todo quedó como un precedente para reforzar la puntualidad inglesa y, por supuesto, para mostrarnos que Lord Bates es también Lord Puntualidad.

Y ustedes, ¿qué tan retrasados van hoy a su chamba?

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