‘Los chistes que vamos a extrañar en el futuro’, por @felpas

Los de animales: los animalistas se enfurecen si se usa a un animal para el humor. Las pobres bestias ya no salen en los circos y se están extinguiendo. El león ya no es el rey de la selva porque vive en la sabana y ya nadie se escandaliza por las groserías de los pericos.

Los de abogados: cualquier chistecito con abogados siempre sale caro.

Los de borrachos: son condenables por la frase discriminatoria: “¡Vieja, ya llegué!”, porque fomentan el consumo de bebidas alcohólicas, porque las bebidas alcohólicas se mezclan con refrescos azucarados, porque reiteran el estereotipo del macho y porque las cantinas y pulquerías ahora están llenas de hipsters.

Los crueles: todos los que empiecen con: “estaba una persona ganando el salario mínimo…” deben ser censurados por excesivamente crueles. Aquí algunos finales: “…cuando Mancera quiso subirlo a ver si así aumentaba su popularidad”, “…cuando el que pone los salarios mínimos lo gana 115 veces”, “…cuando se piensa que con 6 mil pesos se puede vivir dignamente.”

Los de gallegos: imposible contar ahora una anécdota de gallegos sin que la comunidad de Galicia acuda a Derechos Humanos a levantar una queja por discriminación. (“Joder, se ve que ya las levantaron todas”, dicen cuando entran y ven el piso limpio.)

Los de hombres: el estigma dice que los hombres somos simples: bebemos cerveza, vemos futbol, tenemos mamitis y usamos a las mujeres como objetos. Eso no es verdad: estoy seguro que los hombres tenemos otras dimensiones. En cuanto las encuentre, les digo.

Los de hipsters: ningún hipster acepta que lo es, pero cuentas un chiste sobre hipsters y de pronto tienes a jóvenes con lentes de armazón y ropa desajustada enojados como si les quedara el saco. Bien raro.

Los de mujeres: las feministas dicen que los chistes sobre mujeres bobas y fáciles apuntan a un estereotipo que debe desaparecer… Por fortuna, Ninel Conde sabe reírse de sí misma.

Los de negros: desde el momento en que, por respeto, los chistes comenzaron con “estaban dos afroamericanos…”, se murió el chiste.

Los de Peña Nieto: tener un Presidente que llegó al poder por guapo, sin haber leído tres libros y casado con una actriz de telenovelas hubiera sido mejor como chiste…

Los de Pepito: dentro de poco ya no tendrán sentido: “A la maestra se le salió una chichi en el salón, pero Pepito no la vio porque estaba jugando con su iPad.”

Los sexuales: el sexo empezó a dejarnos de dar risa cuando el porno dejó en claro que ni la tenemos tan larga, ni tu mujer está tan buena, ni duramos tanto, ni lo tenemos tan fácil.

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(FELIPE SOTO VITERBO)