Los anarco- castro- guevara- aventureros, por @DiegoEOsorno

El núcleo fundador del Ejército Popular Revolucionario, la guerrilla vigente más antigua de América Latina, pudo hacer en los sesenta mítines, manifestaciones, recolectó dinero por medio de boteo y ayudó a que crecieran organizaciones juveniles de izquierda en el Bajío, algo tan sobresaliente como ver florecer orquídeas en el desierto. En otros estados de México pudieron adquirir posiciones de influencia en federaciones estudiantiles, donde reclutaron a nuevos miembros, que aunque públicamente se asumían como priistas, les decían a los eperristas que ellos por dentro iban a transformar al PRI, lo cual hizo que se ganaran el apodo de los dentristas.

Bajo las siglas de ORCUP, los jóvenes guerrilleros viajaban por todo el país, sumándose a luchas en las que veían la posibilidad de esparcir la semilla revolucionaria. El primer movimiento importante en el cual participaron fue uno acontecido en la Universidad Nicolaíta de Michoacán, donde no detonó la revolución, pero sí pudieron establecer nuevos contactos en escuelas normales rurales y universidades públicas. En esos días, el líder Efrén Capíz fue aprehendido, por lo que los eperristas, mediante la Central Nacional de Estudiantes Democráticos, organizaron una Marcha de la Libertad que partió de Dolores Hidalgo, Guanajuato, demandando su libertad. Los manifestantes avanzaron hasta Valle de Santiago, donde el Ejército los esperaba. Los soldados se abalanzaron sobre ellos y los subieron a decenas de autobuses. Los trasladaron a cuarteles militares y entre amenazas y cachetadas, les tomaron sus datos y luego los dejaron en libertad.

En esa ocasión, los eperristas fueron doblemente reprimidos. Antes que por los soldados, por sus propios compañeros de la marcha, quienes los increparon por ir repartiendo las tesis de Ernesto El Che Guevara entre los manifestantes.
Tras abandonar la prisión, los jóvenes eperristas sostuvieron una reunión con la cúpula del Partido Comunista Mexicano, en donde los dirigentes se burlaron de ellos diciéndoles: anarco-castro-guevara-aventureros. Este momento de separación de los eperristas con los sectores de la izquierda más conocida (esa que hoy forma parte del PRD o incluso del PRI o bien apoya al EZLN) comenzaría ahí y se ahondaría luego de la represión de 1968 en Tlatelolco, en las que los eperristas ya eran abiertamente catalogados como ultras.

El núcleo fundador se refugió en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de México y trató de aumentar su presencia en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, la de Guadalajara, Morelia y Sinaloa. Cuando se incrementó la represión post-68, que implicaba golpes, secuestros, desapariciones o asesinato de todo aquél que insinuara estar a favor del movimiento estudiantil, los eperristas tuvieron que dejar las universidades y se fueron a trabajar en pequeñas comunidades rurales, en muchas de las cuales siguen contando hoy con un respaldo que les ha permitido que ninguno de sus dirigentes fundadores haya sido detenido hasta el día de hoy.

(Continuará…)

(Diego Enrique Osorno)

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Testigo y narrador de conflictos del primer cuarto del siglo XXI en México y otros países. Su más reciente libro es Slim (Debate, 2015). Participó en la Comisión de la Verdad de Oaxaca que investigó y consignó a funcionarios por ejecuciones extrajudiciales y actos de tortura. Cofundador de agenciabengala.com.