Los reyes magos del aristocrático barrio

El otro día Víctor y Juan Carlos me contaron del escritor Carlos González Peña, el que se hizo una casa en Salvador Díaz Mirón, calle en la que también ellos viven y a donde amablemente me invitaron a comer tamales, beber chocolate y partir la Rosca de Reyes entre amigos suyos que llegaron después, por lo que tuve la oportunidad de recorrer con calma y emoción la casa, fijándome en detalles como la fecha de construcción, 1935, o el montón de libros de arte nacional, internacional y sin nacionalidad, historia de México y otros temas que me gustaría revisar si existiera otra visita, por ejemplo si les llevara tamales el dos de febrero, pues en la rosca me salió un muñequito.

¿Y si antes paso por la cercana Parroquia de los Santos Cosme y Damián, en la Ribera de San Cosme, cuyo retablo mayor perteneció originalmente al templo carmelita de San Joaquín, en Tacuba? En la bonita Parroquia que solía extenderse por donde hoy le están dando nueva vida al Cine Ópera trabaja un sacerdote que sale en la tele, el que en Twitter se pone @PadreJosedejesu. ¿Y si también a él le regalara unos tamales?, ¿qué pensaría si le contara de la boda de sus vecinos Juan Carlos y Víctor? Yo creo que le daría gusto; se le ve de buen corazón y buena cabeza, a diferencia de los homófobos. Y hablaríamos de otros temas, como la historia del “aristocrático barrio”, como lo llamó Manuel Rivera Cambas, el cual terminó dividiéndose en las colonias San Rafael y Santa María la Ribera, las más longevas de la Ciudad de México, fraccionadas a mediados del XIX. Y, aunque el padre esté en una y mis amigos en la otra, qué gusto me daría verlos a los tres como buenos vecinos, como tres reyes magos.


El Marrakech Salón. (Foto: Jorge Pedro Uribe Llamas)

Muchos conocen a Víctor y Juan Carlos por haber abierto El Marrakech Salón en República de Cuba 18, en el Centro, el cual honra la memoria del desaparecido bar Marrakech en la calle de Hidalgo y acompaña el poemario Cantar del Marrakech (2005) de Juan Carlos, nacido en Tonalá, Chiapas. “El Marra”, además de bar, funciona como lugar de reunión para toda clase de personas.


Interior del Marrakech Salón. (Foto: Jorge Pedro Uribe Llamas)

¿Quién no ha ido y amado la fotografía de los años treinta del Archivo Casasola que hay en la pared, bailado o brincado “Puto” de Molotov apretujado contra la barra, saludado a Dana Infinita Karvelas en la entrada? ¿Quién en esta ciudad no ha estado en el Marrakech y por qué? ¿Y si el @PadreJosedejesu se diera una vuelta para honrar el salmo 133? Pero nosotros tendríamos que pasearnos por su iglesia.

 

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(JORGE PEDRO URIBE LLAMAS)