Gente contra todo

La recuperación y el mejor aprovechamiento de los espacios públicos no tendrían por qué ser atacados como lo han sido en esta ciudad durante los últimos años.

Desde la remodelación de Masaryk –que tomó demasiado tiempo– vimos una fuerte oposición de vecinos. Pero siendo honestos ha resultado ser una gran avenida para caminar. Banquetas anchas, cruces seguros y áreas verdes son parte de un paisaje urbano moderno. Sin duda está mejor que antes.

Con mayor fuerza, grupos de vecinos y, ahora lo sabemos, abogados financiados con prerrogativas del partido Morena, atacan cualquier intento de modernización del espacio público.

Lo hicieron forzando una consulta que terminó por echar abajo el proyecto del Corredor Cultural Chapultepec, un proyecto que rehabilitaría una avenida inhóspita para peatones, ciclistas, usuarios de transporte público y automovilistas; que abriría espacios comerciales, empleo y plusvalía a la zona.

Esos grupos también se han opuesto a la Rueda de la Fortuna porque, por algún motivo, creen que destruirá algo de la esencia del Bosque de Chapultepec, a pesar de que uno de los proyectos era instalarla en donde no se talarían árboles.

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Ahora están abiertamente torpedeando todo lo relacionado con el Centro de Transferencia Modal (Cetram) de la misma zona. Si alguna vez caminó por el paradero al que se llegaba al salir de la estación del Metro seguramente se topó con la amplísima oferta de comida, fayuca y piratería que invadía los pasillos.

Y, aún así, a pesar de las condiciones indignas en que se encuentran no pocos espacios en torno a Chapultepec, a pesar de la oferta de mejoramiento del espacio público para peatones –antes que para automovilistas–, quienes están en contra de uno u otro proyecto no parecen hacerlo pensando en el bienestar de la gente, sino en confrontar todo lo que surja del Palacio del Ayuntamiento.

No están proponiendo alternativas de solución, simplemente atacan a la ciudad y la secuestran porque están convencidos del potencial que tiene para ellos obtener raja política en los próximos años.

Aquellos que ciegamente se oponen –y financian a quienes lo hacen– rechazan la modernización, seguramente porque saben que en ella sus planteamientos no tienen futuro.

La gente contra todo debería entender que es tiempo de fomentar diálogo y construcción colectiva. Nuestra ciudad tiene que cambiar, modernizarse y actualizarse.

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Sociólogo por la UNAM. Socialdemócrata en la vida y liberal la política pública. Fue político, comunicador y director adjunto de Proyecto 40.