(Otra) Carta a Javiercito

La última vez que te escribí, hace cosa de año y medio, habían desaparecido al periodista Gregorio Jiménez, en Coatzacoalcos. Te pedí entonces que ayudaras a que Goyo regresara vivo a casa. Pero su desaparición y homicidio —al igual que el de los otros 11 reporteros asesinados en Veracruz— poco te interesó. Recuerdo que a la viuda de Goyo la quisiste comprar con una casa. Chale. Dicen que así eres: mitad corrupto, mitad vale madre. Yo no vengo a culparte de nada, ni siquiera de que contigo la muerte haya dejado de ser algo figurativo. No tengo prueba alguna de que perteneces a esa plaga que se está acabando al mundo tal y como lo conocíamos. Una plaga de pura violencia y poca reflexión. Una plaga digna de las peores mañas del PRI. Yo vine, más bien, porque ayer por la mañana te escuché en la radio (tu voz, no lo había notado, es muy parecida a la de un muñeco de ventrílocuo). En la entrevista dijiste que no vas a renunciar e insististe en que los asesinatos del fotorreportero Rubén Espinosa, de la activista Nadia Vera, de la maquillista Yessenia Quiroz, de la empleada doméstica Alejandra Negrete y de Mile Virginia Martin, la colombiana de 31 años a la que algunos medios han estigmatizado, ocurrieron en DF así que problema tuyo no es. Pero sí lo es: al menos Rubén y Nadia te señalaron por si les sucedía algo. Mancera ya anunció que te citarán a declarar; dudo que el Ministerio Público te finque una responsabilidad. Mancera, Peña, es la misma chingadera. Ni modo. Seguiremos viendo entonces cómo la Procuraduría capitalina filtra sus hipótesis delirantes al diario La Razón y cómo sale luego a desmentirlas. Seguiremos escuchando que la colombiana, por ser colombiana, es la culpable. Y también seguiremos leyendo a ciertos colegas culpándonos de ser activistas en vez de periodistas (a uno de esos “periodistas” que nos tachan de inmorales, parciales e irresponsables, le regalaron un Mini Cooper con cargo al presupuesto de Oaxaca; otro, cuando bebe en bares de DF, llama a sus amigos judiciales para que éstos lo arresten y se vaya sin pagar la cuenta. Perro sí come perro y que ¡viva la ética periodística!).

Javiercito:
El DF, igual que Veracruz, es una ciudad en la que apenas uno se descuida, nos meten en ataúdes. Luego me pregunto si tú y Mancera están empeñados en romper algún tipo de macabro récord. En tu caso, parece que por lo único que te interesa ser recordado es por inaugurar concesionarias automotrices y centros comerciales, por beneficiar a los amigos que te llevaron al poder y por esas fotos donde pareces personificar a Jack Nicholson en El resplandor. Lamento desilusionarte: serás recordado por los asesinatos de reporteros en tu estado, por cómo el narco se apoderó de Veracruz y por haber sido el gobernador al que le quitaron un festival que hablaba de la libertad de prensa. Mas no te preocupes: como ningún funcionario renuncia en este país (aunque se les fugue el Chapo, aunque tengan conflicto de intereses), estoy convencido de que vas a terminar tu mandato y que, después de muchos, muchos años, morirás de viejo. Ni siquiera los canallas son eternos. ¿Te has puesto a pensar qué escribirán de ti cuando llegue ese momento? Si para entonces estoy vivo (tenemos casi la misma edad), ya sé cómo empezará tu obituario. Por lo pronto, deja ya de leer notas a tu favor. Se te va a podrir la cabeza.