Persecución en Ixtepec; por @alexxxalmazan

(…) Los nadie: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadie: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos. (…) Los nadie, que cuestan menos que la bala que los mata.

Eduardo Galeano

 

Cada Semana Santa, desde hace 10 años, hondureños, salvadoreños, nicaragüenses, guatemaltecos y activistas internacionales se reúnen en el pueblo oaxaqueño de Ixtepec para viajar en caravana hasta la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México. Le llaman el Viacrucis Migrante. Esta vez, sin embargo, se han encontrado con la noticia de que el Instituto Nacional de Migración (INM, para abreviar) no sólo les ha impedido el recorrido, también los intenta deportar. Más de 200 centroamericanos se han atrincherado en el albergue Hermanos en el camino, que fundó el sacerdote y activista Alejandro Solalinde. El INM los tiene rodeados, esperando que asomen la cabeza.

LEE LA COLUMNA ANTERIOR: Carta a los candidatos

Lo que ocurre en Ixtepec evidencia el verdadero objetivo del Plan Frontera Sur, que se implementó en julio del año pasado: detener la migración a base de violencia, robos, discriminación y hostigamiento. Solalinde, Fray Tomás y otros activistas han dicho que el gobierno mexicano le está haciendo el trabajo sucio a los gringos. ¿Tenemos la calidad moral para hacerlo, cuando somos el país que más exporta migrantes a Estados Unidos? ¿Alguien duda de que nuestra soberanía ha sido desvirgada?

Para que el gobierno mexicano cumpla con la deportación masiva necesita policías corruptos y narcos que secuestren a migrantes, pero también requiere de tipos duros como Ardelio Vargas Fosado, el actual comisionado del INM. Ardelio es un priista poblano que fue alcalde de Xicotepec de Juárez (1987-1990); de acuerdo con testimonios de indígenas de la región, su gestión se distinguió por el uso de la violencia. Fue delegado del CISEN en Chiapas en los tiempos más feroces que vivieron los zapatistas. Pero su mejor actuación fue el 3 y 4 de mayo de 2006: ejecutó el violento operativo policiaco en San Salvador Atenco. Por eso Ardelio cree que debe ser nombrado titular de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS), como recompensa. Le han ofrecido la Gendarmería Nacional, pero no acepta porque considera que es una posición menor. Él quiere controlarlo todo. Dicen que Miguel Ángel Osorio Chong, con quien Ardelio no tiene relación alguna, es su único impedimento para llegar a la CNS. Antes del INM, Ardelio fue el secretario de Seguridad Pública en Puebla. Desde ese puesto, mandó a golpear reporteros y utilizó a la policía estatal para amedrentar a los rivales políticos de su hija Guadalupe Vargas, cuando ésta contendió por una diputación federal en el distrito de Huauchinango.

¿Por qué el gobierno de Peña Nieto hostiga a activistas que están haciendo algo bueno por este país? ¿Osorio Chong detendrá a Ardelio o lo usará de carnada para no hablar más acerca de las casas que el semanario Proceso le descubrió?

En el currículo de Ardelio se lee que llegó al INM “con el objetivo de impulsar políticas migratorias con un alto sentido humanitario, acentuando la salvaguarda y protección de los migrantes nacionales y extranjeros, con pleno respeto a sus derechos humanos”.

El chiste se cuenta solo.

(Alejandro  Almazán)

Compartir
Artículo anteriorEntre el cinismo y la mentira; por @drabasa
Artículo siguienteCiclistas, en la mira para nuevas multas
Ganó el Premio Gabriel García Márquez en 2013. Es tres veces Premio Nacional de Periodismo en Crónica. Autor de "Gumaro de Dios, el caníbal"; "Placa 36", "Entre perros", "El más buscado" y "Chicas Kaláshnikov y otras crónicas".