Protesta violenta

Una de las últimas conversaciones que tuve con el escritor y filósofo anarquista Canek Sánchez Guevara, antes de que se nos fuera abruptamente, giró sobre la violencia ejercida por el Estado y la practicada por los grupos de manifestantes. El detonante de aquella charla con mi amigo había sido la protesta más reciente de Tlatelolco. Varios participantes habían realizado diversos ataques contra algunos espacios privados y públicos, en el marco de una marcha realizada año con año por la masacre de estudiantes cometida por el Ejército mexicano en 1968.

Semanas después, Roberto Zavala, papá de uno de los 49 niños asesinados por la corrupción en Sonora, durante la grabación de Los Cuadros Negros, le preguntó a Canek su opinión sobre la situación actual del país.

– En tu experiencia que has tenido sobre los factores políticos en distintas regiones, ¿en México cómo vamos?- comentó Roberto.

– Si lo comparamos – respondió Canek- con los años duros del priismo; vamos a decir, con el 68, claro que algunas cosas han cambiado. Pero también es cierto que hoy hay partidos políticos y hay discusiones políticas que hace cuarenta años no existían. El hecho de que haya otros partidos políticos, por supuesto, no garantiza ni el ejercicio democrático ni el desarrollo político en sí. Hoy se discuten cosas en la prensa que hace cuarenta años no se podían discutir. No hace cuarenta, todavía hace veinte. Hoy se ejerce una crítica política que era impensable. Pero a la vez, hay cosas que no han cambiado. Han pasado cuarenta años y las matanzas de estudiantes no desaparecen. Y el Ejército sigue mandando en muchas regiones del país. Los sindicatos son fuerzas todavía más corruptas hoy de lo que eran hace cuarenta años. Han pasado cuarenta años y sí, ahora hay más partidos, pero todos se comportan exactamente igual que el partido único de hace cuarenta años. A partir de esta falacia electoral en la cual el ciudadano tiene el poder de elegir a su gobernante.

Así es como llegó un momento en que Canek, al dar su testimonio para esta serie que se transmite por Youtube, abordó la dificultad de consolidar una democracia más profunda. “[Con el voto] se refuerza la democracia representativa, pero todo queda igual porque les seguimos entregando toda la capacidad de hacer a un gobierno dado, sea cual sea. Es por eso que la democracia representativa es tan cómoda, y es por eso que va a resultar tan difícil alcanzar una democracia directa, porque la democracia directa, en efecto, implica la participación constante de todos nosotros. Y es agotador, y es desgastante, y a veces —sin duda— da pereza. Por eso relegamos todo ese poder en otros. Y me parece que uno de los signos del México político y del ciudadano, es que en México siempre se protesta después. Te clavan una ley, y ya cuando está aprobada, ya cuando está todo amarrado, entonces empiezan las protestas y las marchas. Por ejemplo, ante los crímenes de estado, ¿qué sentido tiene exigirle justicia al estado que ha sido el ejecutor de sus mismos crímenes? En la coyuntura en la que estamos hoy en día, ¿cuántas veces hemos oído, “Sí, vamos a hacerlo todo, pero sin violencia”. Es comodísimo para el estado, pero también es cómodo para nosotros, seamos honestos. Porque no hay nada más incómodo que la guerra, que la revuelta, que la revolución. Pone a la sociedad de cabeza. Pone patas arriba… Todo se subvierte en todo sentido, no en el sentido bonito de subversión”.

Al final, ya no solo como testimonio, sino como parte de un testamento intelectual que dejó y que debería conocerse más, Canek reflexionó sobre su sociedad ideal: “Si hay algo claro también, es que la violencia es siempre autoritaria. La ejerce el estado o la ejerce el pueblo. Yo sí soy de la idea de que un estado que simplemente brinde a los ciudadanos, a todos, los espacios y las herramientas para que la sociedad misma pueda resolver sus conflictos y sus problemas, podría ser más efectivo que los estados a los que estamos acostumbrados, los estados que nos han acostumbrado a que ellos tienen la solución y son la respuesta a todo”.

 

 

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Testigo y narrador de conflictos del primer cuarto del siglo XXI en México y otros países. Su más reciente libro es Slim (Debate, 2015). Participó en la Comisión de la Verdad de Oaxaca que investigó y consignó a funcionarios por ejecuciones extrajudiciales y actos de tortura. Cofundador de agenciabengala.com.