Analizan especialistas el papel de la madre prehispánica

Considerada constructora, educadora y bastión de su sociedad, la madre en el mundo prehispánico jugó un papel determinante (12:35)

NOTIMEX

10 de Mayo 2012

Desde la época prehispánica, la madre ha jugado un papel determinante en el desarrollo de la sociedad.

A lo largo de la historia ha sido considerada como la constructora, educadora y bastión de su sociedad, prueba de ello, es el gran número de representaciones de diosas mesoamericanas, coincidieron expertos del INAH.

DIOSAS MORTALES

Al respecto, el arqueólogo Eduardo Merlo, investigador del Centro INAH-Puebla, destacó que la madre fue el centro de la sociedad prehispánica y que "alrededor de ella se disponía, se repartía y se decidía el destino de la familia, y de la organización social.

Simbólicamente, el hombre gobernaba, pero la mujer estaba en el centro".

De acuerdo con el curador de la exposición Diosas y Mortales, algunas de las diosas mexicas más veneradas son Tonantzin o Xilonen, diosa del maíz; Mictecacíhuatl, señora de la muerte; Toci, la diosa abuela que enseñaba a las mujeres los secretos de la vida doméstica y la coquetería y Tlazoltéotl, deidad de la prostitución.

Por su parte, la arqueóloga Miriam López detalló que la vida cotidiana de la mujer macehualli o de clase baja en la sociedad mexica trascurría en su hogar y en el campo, informó a través de un comunicado el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

A diferencia de estas mujeres, las de alto rango o pipiltin "tenían servidumbre pero aun así debían hilar, urdir, tejer, coser, bordar y cardar algodones, con el fin de hacer textiles.

A pesar de su rango social, no eran improductivas y tenían que pagar multas al Estado, compraban esclavos y participaban en el intercambio en los mercados", anotó la experta.

Al tener las madres un papel preponderante dentro de la organización social, la afrenta a la madre en la época prehispánica se consideraba imperdonable.

Ejemplo de ello, aseguró el arqueólogo Eduardo Merlo, es la profanación e incendio que guerreros huejotzincas hicieron en el templo de Tonantzin, en el Cerro del Tepeyac, en la hoy Ciudad de México.

El arqueólogo explicó que la respuesta de los aztecas no se hizo esperar y armaron un gran ejército y marcharon contra Huejotzingo (Puebla), matando a todos sus habitantes y no pararon hasta dejar piedra sobre piedra.

Por otra parte, y a diferencia de las nobles mexicas, quienes no tuvieron acceso al poder político, las mujeres mayas de la antigüedad ocuparon destacados cargos y participaron en el control y la transferencia del poder.

Finalmente, el arqueólogo y director del Museo del Templo Mayor, Carlos Javier González subrayó que dentro del recinto que él preside, hay inigualables ejemplos prehispánicos de la relación con la Madre Tierra.

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