¡Cuidado con los fraudes inmobiliarios!

En el Distrito Federal, cada vez son más comunes los fraudes inmobiliarios cometidos por empresas dedicadas al engaño de ciudadanos que están en busca de un patrimonio y que, lamentablemente, llegan a caer en  manos de estos falsos promotores.

Grupo K-SA Metropolitana Sapi de C.V., grupo Ksa Metropolitana S.A de C.V, K-SA 2003 y Homes Electres, son algunas de las inmobiliarias acusadas de defraudar a decenas de personas al venderles departamentos que nunca son entregados.

Pese a las múltiples denuncias legales en su contra, los dueños de este grupo de Bienes Raíces, siguen ofreciendo departamentos en preventa con atractivos descuentos, mismos que llegan a ser vendidos dos o hasta tres veces al doble o triple de su precio original.

De acuerdo a la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), las inmobiliarias ocupan el quinto lugar entre las empresas más demandadas por incumplimiento, por lo que se recomienda a todas las personas que deseen comprar una vivienda, revisar que la inmobiliaria tenga su contrato de adhesión registrado ante la dependencia.

Desde el 2004, el registro ante la Profeco es obligatorio para todas las empresas del sector inmobiliario, y desde el 2010 se reforzaron los convenios de colaboración con Infonavit y Fovissste.

Por estas razones, al consumidor se le da mayor seguridad en contra de los abusos de las empresas y se les permite exigir el cumplimiento de sus derechos si llegarán a presentarse inconformidades.

MODUS OPERANDI

La forma de operar de este supuesto grupo inmobiliario es el mismo en todos sus condominios ubicados en la calle de Moras, Mar Caspio y José María Rico en la colonia Del Valle, así como también en la calle Rebsamen y División del Norte, en el barrio de San José Insurgentes, en la ciudad de México.

Ante las decenas de denuncias por fraude, uno de los edificios sólo cuenta con letreros de “Venta de departamentos” y el teléfono al que los compradores deben comunicarse, pero sin aparecer el nombre de la inmobiliaria.

· Según declaraciones de las personas estafadas, primero los representantes de ventas te muestran los departamentos y te aseguran que todo está en regla, intentando demostrar que son una inmobiliaria 100% confiable.

· Te piden tus datos para contactarte y para que deposites el primer enganche, ya que, según estas personas, los departamentos se están vendiendo rápidamente por lo que es necesario apartarlos lo antes posible.

· Una vez que se ha dado el enganche, que por lo regular es de entre uno y dos millones de pesos, se firma un contrato con la promesa de entregar lo antes posible el inmueble.

· Al cabo de unos meses, te dicen que no te pueden entregar el departamento por diversas causas, ya sea porque aún no está terminado o porque los trámites no están concluidos, o porque el Infonavit no aprobó tu crédito y se invalida el contrato.

· Después, te envían con el departamento jurídico en donde te prometen que te devolverán el dinero del enganche, pero con el pretexto de que no hay liquidez, te dan largas con el fin de que te fastidies y dejes de molestarlos.

· En este periodo de tiempo, los dueños nunca dan la cara e incluso, en algunos casos, a las personas afectadas se les niega la entrada a sus oficinas ubicadas en Paseo de la Reforma en la delegación Miguel Hidalgo.

Para evitar este tipo de delitos, la Ley Federal de Protección al Consumidor exige a los proveedores mostrar documentos que acrediten la propiedad sobre el inmueble, constancias de que la vivienda está libre de hipotecas y que está al corriente en el pago de impuestos, planos e información sobre extensión del terreno, superficie construida, tipo de estructura, instalaciones, acabados, accesorios, estacionamiento y colindancias, entre otros.

Todos aquellos interesados en presentar una queja o denuncia en contra de alguna empresa del sector inmobiliario, consulten este link de la Profeco.

(Información: Profeco / Letra Roja / Foto: Cuartoscuro)

Compartir
Artículo anteriorEl .3 es Aura
Artículo siguienteJordi Soler: Escritor
Leal a mis pasiones y fiel a mis convicciones, creo en el periodismo como una escuela de vida. Escribo para ti… mi mejor recompensa es que tú me leas. Antes Milenio, hoy Máspormás.